viernes, 4 de abril de 2025

Desvelando lo imprevisto.


En este ejercicio clínico se presenta un caso que es discutido por un médico internista al que se le van proporcionando datos de la historia clínica en forma secuencial, y este analiza el cuadro a la luz de los nuevos elementos, de una manera análoga al proceso diagnóstico en la práctica real de la medicina

 

 

 HISTORIA

Una mujer de 57 años fue hospitalizada a fines de noviembre con antecedentes de alteración del estado mental durante tres días. Tres semanas antes de su ingreso, había presentado fiebre, debilidad generalizada, disminución del apetito, tos intermitente y diarrea. La tos y la diarrea se resolvieron, pero la fiebre y la debilidad progresaron. Posteriormente, comenzó a tener alucinaciones visuales intermitentes, temblores en los brazos y las piernas e inestabilidad que la llevaron a sufrir caídas recurrentes.

 

PONENTE

La paciente presenta una encefalopatía aguda precedida por un período subagudo de síntomas constitucionales. Dada la fiebre y los síntomas constitucionales, lo más probable es que se trate de una causa infecciosa, pero el diagnóstico diferencial es amplio. Las posibles causas incluyen meningoencefalitis, encefalopatía debida a una infección sistémica, encefalopatía tóxica metabólica o relacionada con medicamentos, enfermedad vascular, traumatismo craneoencefálico, cáncer, enfermedad autoinmune y estado epiléptico no convulsivo.

 

EVOLUCIÓN

La historia clínica de la paciente incluía diabetes tipo 1 complicada con retinopatía, neuropatía y nefropatía. Cuatro meses antes del ingreso, se había sometido a un trasplante simultáneo de riñón y páncreas. Las pruebas serológicas previas al trasplante para citomegalovirus (CMV) habían sido negativas en el donante y positivas en la paciente. Las pruebas para el virus de Epstein-Barr (VEB) habían sido positivas tanto en el donante como en la paciente. La paciente había recibido terapia inmunosupresora de inducción con timoglobulina y terapia de mantenimiento con tacrolimus, micofenolato de mofetilo y prednisona, sin rechazo del trasplante. Estaba tomando valganciclovir para la profilaxis contra el virus del herpes y trimetoprima-sulfametoxazol para la profilaxis contra la neumonía por Pneumocystis jirovecii . Había estado físicamente activa después del trasplante y había regresado a casa para vivir con su familia en una pequeña comunidad rural en el medio oeste superior de los Estados Unidos. Tenía un gato y la familia criaba pollos. Permaneció la mayor parte del tiempo en el interior y no informó haber sufrido picaduras de garrapatas, pulgas o mosquitos. Su familia cazaba ciervos, pero no participó en actividades al aire libre después del trasplante.

 

PONENTE

El antecedente reciente de trasplante de riñón y páncreas es fundamental porque amplía aún más el diagnóstico diferencial. Dado el uso de medicamentos inmunosupresores después del trasplante, las causas infecciosas de encefalopatía son la consideración principal. Durante el período posterior al trasplante temprano (dentro de los 3 a 6 meses), las infecciones oportunistas son comunes y pueden ocurrir como resultado de la transmisión adquirida en la comunidad o derivada del donante o la reactivación de la infección latente. Dichos patógenos pueden afectar directamente al sistema nervioso central o pueden causar una infección sistémica que se manifiesta como encefalopatía. La meningoencefalitis adquirida en la comunidad debido a la infección con Streptococcus pneumoniae , Haemophilus influenzae o Neisseria meningitidis debe descartarse, aunque la duración de 3 semanas de la enfermedad sería atípica para la infección con estos organismos. El tratamiento profiláctico con trimetoprima-sulfametoxazol también puede prevenir algunas infecciones del sistema nervioso central, incluidas la listeriosis, la nocardiosis y la toxoplasmosis.

En este caso, es muy posible que se trate de una infección viral (en particular, de un miembro de la familia del herpesvirus humano), aunque se esperaría que el tratamiento profiláctico con valganciclovir prevenga la encefalitis causada por los virus del herpes simple (VHS) tipos 1 y 2, el CMV y el herpesvirus humano tipo 6. Además, se debe considerar la posibilidad de una infección por virus transmitidos por artrópodos (arbovirus), adenovirus y enterovirus.

La inmunosupresión intensa, especialmente con un agente que depleciona de células T, aumenta el riesgo de infecciones fúngicas oportunistas, como las causadas por criptococos y aspergillus. El hecho de que el paciente resida en la parte superior del medio oeste de los Estados Unidos introduce la posibilidad de infección por Histoplasma capsulatum o Blastomyces dermatitidis .

También deben considerarse las causas no infecciosas de encefalopatía, incluidos los procesos metabólicos tóxicos; entre ellos, la uremia debida al rechazo del trasplante renal, las anomalías electrolíticas y las enfermedades hepáticas agudas. Se ha informado que medicamentos como trimetoprima-sulfametoxazol causan encefalopatía, aunque esto es poco frecuente. De manera similar, el tacrolimus puede causar el síndrome de encefalopatía posterior reversible, que se caracteriza por alteración del estado mental, convulsiones y alucinaciones visuales; el dolor de cabeza (que no se informó en este paciente) también es a menudo un síntoma muy destacado. Además, es posible la presencia de una afección maligna, como un trastorno linfoproliferativo postrasplante asociado al virus de Epstein-Barr (VEB).

 

EVOLUCIÓN

Al ingreso, la paciente se encontraba somnolienta y no estaba orientada en el tiempo. La temperatura oral era de 38°C. El examen del corazón, los pulmones, el abdomen, la piel y las articulaciones no presentaba signos destacables. Un examen neurológico reveló temblores difusos. La mirada estaba en la línea media. Las pupilas eran iguales y reactivas a la luz. El rostro era simétrico. Movía las piernas y los brazos espontáneamente contra la gravedad. Su encefalopatía impedía una evaluación detallada de la fuerza, la sensibilidad y la coordinación. No presentaba rigidez en el cuello.

Los estudios de laboratorio mostraron un nivel de hemoglobina de 10,6 g por decilitro, un volumen corpuscular medio de 104,3 fl (rango normal, 78,2 a 97,9), y un recuento de glóbulos blancos de 2200 por microlitro, con un recuento de neutrófilos de 1550 por microlitro (rango normal, 1560 a 6450) y un recuento de linfocitos de 290 por microlitro (rango normal, 950 a 3070); estos valores fueron similares a los obtenidos 2 semanas antes del ingreso. Sin embargo, el recuento de plaquetas había disminuido de 201.000 por microlitro a 109.000 por microlitro. Los niveles séricos de electrolitos eran normales, al igual que los resultados de las pruebas de función renal, hepática y tiroidea. El panel BioFire Respiratory 2.1 (bioMérieux), que se utilizó para analizar un hisopado nasofaríngeo, dio positivo para rinovirus y enterovirus humanos. El nivel mínimo de tacrolimus fue de 6,7 ng por mililitro (rango normal, 5,0 a 15,0).

Las imágenes de tomografía computarizada (TC) del tórax, el abdomen y la pelvis no mostraron nada destacable. La resonancia magnética (RM) de la cabeza, realizada sin la administración intravenosa de material de contraste, no mostró anomalías agudas en las imágenes FLAIR (fluid-attenuated inversion recovery); sin embargo, se observó una hiperintensidad de la señal que era sugestiva de enfermedad cerebral crónica de pequeños vasos ( Figura 1 ).

 

 


Figura 1. Imágenes por resonancia magnética de la cabeza obtenidas al ingreso.

Las imágenes FLAIR (fluid-attenuated inversion recovery) obtenidas en el momento del ingreso no muestran anomalías agudas. Se observan regiones de hiperintensidad de señal que sugieren enfermedad crónica de vasos pequeños.

 

 

Se realizó una punción lumbar bajo guía fluoroscópica; la presión de apertura fue de 230 mm de agua (rango normal, 60 a 250). El análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) reveló 10.000 glóbulos rojos por microlitro (valor normal, 0) y 125 células nucleadas totales por microlitro (rango normal, 0 a 5), ​​de las cuales el 67% eran linfocitos, el 29% eran monocitos y el 4% eran neutrófilos. El nivel de proteína en el LCR fue de 279 mg por decilitro (rango normal, 0 a 35), y el nivel de glucosa fue de 44 mg por decilitro (2,4 mmol por litro; valor normal, mayor de dos tercios del nivel de glucosa sérica). El nivel de glucosa sérica fue de 94 mg por decilitro (5,2 mmol por litro); la relación entre la glucosa en el LCR y la glucosa sérica fue de 0,47 (rango normal, 0,41 a 0,88). No hubo reporte de eventos traumáticos.

 

PONENTE

La pancitopenia es un efecto adverso reconocido de la profilaxis antimicrobiana y la terapia inmunosupresora; sin embargo, la nueva aparición de trombocitopenia es sugestiva de un proceso infeccioso o autoinmunitario superpuesto. Es importante señalar que la linfopenia grave confiere una predisposición a infecciones virales oportunistas. Los hallazgos en el LCR de un nivel elevado de proteínas y pleocitosis con predominio linfocítico respaldan aún más la presencia de meningoencefalitis infecciosa. Los hallazgos normales en la resonancia magnética de la cabeza serían inusuales si la infección por HSV fuera la causa de su presentación y hubiera estado tomando valganciclovir, que es una profilaxis eficaz. La pleocitosis linfocítica con un nivel elevado de proteínas en el LCR también puede ocurrir con otras enfermedades virales, fúngicas y micobacterianas; la relación normal de LCR/glucosa sérica del paciente es más consistente con una causa viral. La encefalitis por enterovirus es posible en el contexto de tos reciente, diarrea y un resultado positivo en la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) de un hisopado nasofaríngeo. Además, también debe considerarse la encefalitis por arbovirus que se encuentran en la parte superior del medio oeste de los Estados Unidos (como el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis equina occidental, el virus de la encefalitis de San Luis, el virus de La Crosse, el virus del Cañón de Jamestown y el virus Powassan). Aunque estos virus son más frecuentes desde la primavera hasta el otoño, pueden encontrarse incluso a fines del otoño y principios del invierno, especialmente cuando las temperaturas son suaves.

 

EVOLUCIÓN

Se inició tratamiento empírico con vancomicina, piperacilina-tazobactam, aciclovir intravenoso y doxiciclina. La prueba de PCR múltiple rápida del LCR para meningoencefalitis no detectó organismos bacterianos comunes, herpesvirus o enterovirus. Los ensayos de PCR del LCR para HSV tipos 1 y 2, virus JC, adenovirus, virus del Nilo Occidental, toxoplasma y amebas de vida libre fueron negativos. Las pruebas de antígeno criptocócico en LCR y suero fueron negativas. La tinción de Gram, un frotis fúngico y una tinción ácido-alcohol resistente modificada del LCR fueron negativos. Las pruebas serológicas para el virus de la coriomeningitis linfocítica fueron negativas. Un extenso estudio sérico no invasivo para condiciones infecciosas y autoinmunes, incluyendo una prueba para anticuerpos de la enfermedad de Lyme y ensayos de PCR para Borrelia burgdorferi (el agente causal de la enfermedad de Lyme) y especies de babesia, fue negativo. Un electroencefalograma mostró un enlentecimiento difuso del fondo (a una frecuencia de 3 a 5 Hz) y una actividad delta rítmica generalizada ocasional, ambos indicativos de disfunción cerebral difusa, sin evidencia de convulsiones o descargas epileptiformes.

Durante los siguientes 2 días, la paciente se volvió progresivamente menos reactiva y más confusa. Fue transferida a la unidad de cuidados intensivos y se inició ventilación mecánica. Entró en coma sin apertura de párpados, pero los reflejos del tronco encefálico estaban preservados. Comenzó a tener parálisis flácida de los brazos y las manos sin respuesta motora al dolor, junto con reflejos tendinosos reducidos en los brazos y las manos. Tenía una respuesta de triple flexión al dolor en las piernas y los pies. Se realizó una nueva resonancia magnética de la cabeza 5 días después de la resonancia magnética anterior después de la administración intravenosa de material de contraste. Las imágenes FLAIR ponderadas en T2 mostraron una nueva hiperintensidad de señal con efecto de masa en el cerebelo, que era sugestiva de cerebelitis rápidamente progresiva, así como microhemorragias en todos los hemisferios cerebrales y cerebelosos. También hubo afectación del hipocampo derecho, el polo occipital derecho y ambos tálamos, hallazgos que fueron sugestivos de encefalitis ( Figura 2 ). La resonancia magnética de la columna reveló una señal hiperintensa difusa en las imágenes ponderadas en T2 dentro de la médula espinal cervical y torácica, con realce asociado de las células del asta anterior, hallazgos que fueron consistentes con mielitis ( Figura 3 ).

 

 


Figura 2. Imágenes de resonancia magnética de la cabeza obtenidas 5 días después del ingreso.

Las imágenes FLAIR ponderadas en T2 muestran un leve aumento del tamaño ventricular (paneles A y B) y una nueva hiperintensidad de señal que afecta tanto al tálamo (panel B) como al cerebelo (panel C), lo que sugiere encefalitis y cerebelitis de rápida progresión. Las imágenes de eco de gradiente axial (paneles D y E) muestran microhemorragias en el lóbulo temporal posterior izquierdo (flechas negras) y una pequeña cantidad de sangre intraventricular en capas (flecha roja).

 

 


Figura 3. Imágenes de resonancia magnética de la columna vertebral obtenidas 5 días después del ingreso.

Una imagen axial ponderada en T2 (Panel A) muestra una hiperintensidad de señal que afecta la sustancia gris de la médula espinal. Una imagen axial de la columna cervical realzada con gadolinio (Panel B) muestra un realce de las células del asta anterior (flechas).

 

 

 

PONENTE

La confusión y la disminución del estado de alerta de la paciente se pueden explicar por la afectación de los tálamos, y la afectación cerebelosa puede explicar su temblor postural y ataxia. La rápida evolución de este síndrome —durante un período de 5 días— es sugestiva de infección, aunque estos síntomas también pueden ocurrir con procesos postinfecciosos, autoinmunes y paraneoplásicos. Los patógenos que pueden afectar al cerebelo incluyen el virus varicela-zóster, el virus JC, el virus Powassan, el virus de la influenza y Listeria monocytogenes , entre otros. En contraste, la encefalitis debido a la infección por HSV tipo 1 a menudo afecta la corteza temporal medial, la corteza orbitofrontal y la corteza insular, y la electroencefalografía puede mostrar descargas periódicas lateralizadas. Las pruebas de LCR fueron negativas para HSV, virus varicela-zóster, enterovirus y virus JC, entre otros patógenos. La paciente no estaba tomando medicamentos que se han asociado con cerebelitis de progresión rápida, como isoniazida o un inhibidor de puntos de control inmunitario dirigido a la muerte programada 1 (p. ej., pembrolizumab), y la presentación es incompatible con el síndrome de encefalopatía posterior reversible inducida por tacrolimus. Sus pruebas negativas para enfermedades autoinmunes y su estado inmunodeprimido argumentan en contra de una enfermedad autoinmune. Se ha informado de afectación espinal en pacientes con infecciones por ortoflavivirus (antes conocido como flavivirus) y enterovirus; sin embargo, las pruebas de LCR para el virus del Nilo Occidental y el enterovirus fueron negativas en esta paciente.

 

EVOLUCIÓN

Debido a la preocupación por una posible infección transmitida por el donante, se contactó a la Red Unida para la Intercambio de Órganos. Ninguno de los otros receptores de órganos del mismo donante presentó síntomas similares a los observados en este paciente, lo que hace improbable la enfermedad derivada del donante.

El paciente comenzó a presentar edema cerebral y se le colocó inmediatamente un drenaje ventricular externo, seguido de una craneotomía descompresiva. En ausencia de un diagnóstico definitivo, se programó una biopsia cerebral. Sin embargo, 48 horas después de la punción lumbar, el ensayo de PCR en LCR (realizado en los Laboratorios de Mayo Clinic) se informó como positivo para la infección por el virus Powassan de linaje II. (Cabe destacar que este ensayo tiene una sensibilidad y especificidad muy altas para detectar la secuencia objetivo en una proteína no estructural por medio de la cual los cebadores amplifican un producto compuesto de 179 pares de bases y son capaces de diferenciar el linaje I del linaje II). Una prueba sérica para IgM del virus Powassan fue negativa. No se realizó una prueba de LCR para anticuerpos neutralizantes del virus Powassan. Se realizó una nueva punción lumbar 4 días después. El análisis del LCR reveló 24.000 glóbulos rojos por microlitro y 8 células nucleadas totales por microlitro, de las cuales el 21% eran linfocitos, el 40% eran monocitos y el 39% eran neutrófilos. El nivel de proteínas en el LCR fue de 700 mg por decilitro y el nivel de glucosa en el LCR fue de 93 mg por decilitro (5,2 mmol por litro).

Ante el diagnóstico de encefalitis por virus Powassan, se suspendieron todas las terapias antimicrobianas, con excepción del tratamiento empírico con doxiciclina, que se continuó durante 21 días como profilaxis ante una posible coinfección con B. burgdorferi o Anaplasma phagocytophilum . Se administró inmunoglobulina intravenosa diariamente durante 5 días. Se suspendió la terapia de mantenimiento con tacrolimus y micofenolato mofetilo; el paciente continuó recibiendo prednisona para inmunosupresión.

 

PONENTE

El resultado positivo de la prueba de PCR en LCR para el virus Powassan en el contexto de los hallazgos clínicos y de imagen compatibles es diagnóstico. Aunque los arbovirus transmitidos por mosquitos son poco comunes a fines del otoño, los patógenos transmitidos por garrapatas aún pueden estar activos. La ausencia de IgM del virus Powassan en suero detectable en este paciente es consistente con la respuesta inmunitaria deteriorada a los patógenos que prevalece entre los receptores de trasplantes y enfatiza la importancia de la detección directa de patógenos, como la prueba de PCR, para el diagnóstico de infecciones en personas inmunocomprometidas.El tratamiento con tacrolimus y micofenolato de mofetilo se interrumpió adecuadamente en el contexto de una infección grave para permitir la recuperación inmunitaria, especialmente considerando que, hasta la fecha, no se ha aprobado ninguna terapia específica contra el patógeno para el tratamiento de la encefalitis por el virus Powassan.

 

EVOLUCIÓN

Cinco días después del ingreso, la TC de la cabeza reveló una nueva acumulación de líquido hemorrágico en la fosa posterior, por lo que la paciente fue sometida a evacuación del hematoma epidural suboccipital. Finalmente, también se le realizó una traqueotomía y una gastrostomía percutánea. Fue dada de alta a un centro de rehabilitación después de 26 días de hospitalización. Al momento del alta, abría los ojos de manera intermitente sin seguir órdenes de manera constante y no tenía movimiento de brazos ni piernas. Dos meses después del diagnóstico, los aloinjertos de riñón y páncreas funcionaban bien, pero su estado neurológico no había mejorado sustancialmente.

 

Comentario

Este paciente presentó fiebre y deterioro de la función cerebral y cerebelosa después de un trasplante de riñón y páncreas. Los estudios de imagen mostraron cerebritis y cerebelitis de rápida progresión. El análisis del LCR reveló pleocitosis linfocítica, un alto nivel de proteínas y un nivel normal de glucosa. Después de considerar una amplia gama de causas infecciosas, tóxicas, metabólicas y autoinmunes, la detección del ácido nucleico del virus Powassan mediante un ensayo de PCR en LCR estableció el diagnóstico de encefalitis por virus Powassan.

La encefalitis por el virus Powassan es causada por un ortoflavivirus que se transmite por la garrapata ixodes 1 ; estas garrapatas se infectan cuando se alimentan de mamíferos pequeños y medianos, como zorrillos y marmotas. 2,3 Hay dos linajes del virus Powassan: el linaje I (transmitido por Ixodes cookei e I. marxi 2 que rara vez se encuentran en los seres humanos) y el linaje II (conocido como virus de la garrapata del venado, que se transmite más comúnmente por I. scapularis ); los dos linajes son serológicamente similares. 4 El virus Powassan puede transmitirse dentro de los 15 minutos posteriores a la adhesión de la garrapata. 5 En los Estados Unidos, se ha informado de encefalitis por el virus Powassan en los estados del noreste y la región de los Grandes Lagos, con 54 casos notificados en 2024. 3 En las series de casos, la mayoría de los casos ocurrieron durante la temporada de garrapatas, desde finales de la primavera hasta mediados del otoño 6,7 ; Sin embargo, el 22% de los casos se notificaron entre octubre y diciembre, 2 como fue el caso de este paciente. Estos hallazgos resaltan la importancia de considerar este diagnóstico incluso durante los meses más fríos. El cambio climático se ha asociado con temporadas más largas durante las cuales las poblaciones de garrapatas están activas, 8 y la distribución de estas poblaciones se está expandiendo a regiones geográficas más amplias. A menudo (como en este caso), las personas pueden no ser conscientes de una picadura de garrapata. 6 Este paciente residía en una zona rural en la que las enfermedades transmitidas por garrapatas son endémicas y también tenía un gato; las garrapatas ixodes se encuentran comúnmente en perros y gatos.

El período de incubación de la encefalitis por virus Powassan es de entre 1 y 6 semanas, 9 y la fiebre y el estado mental alterado son los síntomas de presentación más comunes. 6,10,11 Las series de casos describen la rombencefalitis (inflamación del tronco encefálico y el cerebelo) como el fenotipo neurológico más frecuente (en el 37,5% de los casos), aunque los pacientes pueden presentar meningoencefalitis o meningitis. 6 También se ha informado de mielitis en pacientes con infección por virus Powassan, 12 pero es una manifestación rara.

No existen pruebas de laboratorio patognomónicas para la encefalitis por el virus Powassan, y los resultados de los análisis de sangre de rutina suelen ser normales; sin embargo, en algunas series de casos, los pacientes afectados presentaron trombocitopenia y linfopenia. 6,11 La resonancia magnética de la cabeza muestra con mayor frecuencia realce leptomeníngeo, así como afectación del cerebelo y los ganglios basales, aunque los hallazgos de la resonancia magnética pueden ser normales al comienzo de la evolución de la enfermedad, como fue el caso de este paciente. Los resultados de los estudios del LCR pueden ser normales en pacientes con encefalitis por el virus Powassan, pero con mayor frecuencia se presenta pleocitosis linfocítica, junto con un nivel elevado de proteínas y un nivel normal de glucosa. 6,11 El LCR de este paciente contenía una gran cantidad de glóbulos rojos; la causa de este hallazgo sigue sin estar clara.

Los criterios de laboratorio para el diagnóstico de una enfermedad neuroinvasiva asociada a un arbovirus se basan en el aislamiento del virus de la sangre, el tejido o el LCR mediante la detección de antígenos virales o pruebas de ácidos nucleicos o en la detección de IgM específica de Powassan en el suero o el LCR en pruebas serológicas, junto con la presencia de anticuerpos neutralizantes específicos del virus confirmatorios (determinados mediante el ensayo de neutralización por reducción de placa). 2,6,13 Sin embargo, los ensayos serológicos pueden verse afectados por el estado inmunológico del paciente y el grado de producción de anticuerpos funcionales, 6 como se ejemplificó en este paciente inmunodeprimido en el que no se detectó IgM del virus Powassan. En estos casos, la detección directa del ARN viral es un método de diagnóstico preferido, aunque las pruebas de PCR de la sangre pueden ser negativas debido a un período transitorio de viremia de bajo nivel. 6 En este contexto, la secuenciación metagenómica de próxima generación está surgiendo como una herramienta para la detección directa de patógenos, incluido el virus Powassan. 6,7 Tanto los métodos serológicos como los moleculares deben considerarse en el algoritmo diagnóstico, dependiendo del estado inmunológico y la cronología de la enfermedad. 14

No existen tratamientos de eficacia demostrada para la encefalitis por el virus Powassan. El pilar del tratamiento es la atención de apoyo. En informes de casos aislados se ha descrito el uso de glucocorticoides y de inmunoglobulina intravenosa en pacientes con encefalitis por el virus Powassan, 6,10,11 pero no hay datos rigurosos que demuestren que estos medicamentos sean eficaces. En pacientes que se han sometido a un trasplante, como este paciente, se debe considerar la posibilidad de disminuir la inmunosupresión para permitir el desarrollo de una respuesta inmunitaria eficaz a la infección.Dado que el virus Powassan puede transmitirse al mismo tiempo que otros patógenos transmitidos por garrapatas, también es importante realizar pruebas para detectar la enfermedad de Lyme o la anaplasmosis y tratar estas afecciones de forma empírica.

La encefalitis por el virus Powassan tiene un pronóstico malo. En una cohorte de 16 pacientes, 6 fueron ingresados ​​en una unidad de cuidados intensivos, en su mayoría debido a la necesidad de ventilación mecánica en el contexto de una encefalitis grave. 6 La mortalidad notificada varía entre el 10 y el 18% 2,6 y la mayoría de los pacientes supervivientes presentan secuelas neurológicas. 6 Se ha notificado hidrocefalia obstructiva en pacientes afectados. 6 La inmunosupresión, las convulsiones y la cerebelitis pueden estar asociadas a peores resultados. 6

Este caso resalta la importancia de una alta sospecha clínica de infección por el virus Powassan en pacientes con encefalitis que viven o han viajado a áreas donde se ha identificado el patógeno, incluso en estaciones más frías.

 

Traducción de

“Unveiling the Unforeseen”

Authors: Maria Alejandra Mendoza, M.D. https://orcid.org/0000-0003-3822-0669, Jennifer E. Fugate, D.O., Aleksandra Kukla, M.D., Raymund R. Razonable, M.D. https://orcid.org/0000-0001-5248-0227, and Supavit Chesdachai, M.D. https://orcid.org/0000-0003-3507-6411Author Info & Affiliations

Published March 5, 2025 N Engl J Med 2025;392:1018-1024

DOI: 10.1056/NEJMcps2401298 VOL. 392 NO. 10

 

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcps2401298

Referencias

1. Beasley DW, Suderman MT, Holbrook MR, Barrett AD. Secuenciación de nucleótidos y evidencia serológica de que el virus de la garrapata del venado, recientemente reconocido, es un genotipo del virus Powassan. Virus Res 2001;79:81-89.

2. Piantadosi A, Solomon IH. Encefalitis por virus Powassan. Infect Dis Clin North Am 2022;36:671-688.

 3. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Virus Powassan: datos del año actual (2024) ( https://www.cdc.gov/powassan/data-maps/current-year-data.html ).

 4. Kuno G, Artsob H, Karabatsos N, Tsuchiya KR, Chang GJ. Secuenciación genómica del virus de la garrapata del venado y filogenia de los virus relacionados con Powassan de América del Norte. Am J Trop Med Hyg 2001;65:671-676.

5. Ebel GD, Kramer LD. Informe breve: duración de la adherencia de la garrapata necesaria para la transmisión del virus Powassan por garrapatas de ciervo. Am J Trop Med Hyg 2004;71:268-271.

6. Mendoza MA, Hass RM, Vaillant J, et al. Encefalitis por virus Powassan: una experiencia en un centro terciario. Clin Infect Dis 2024;78:80-89.

7. Piantadosi A, Kanjilal S, Ganesh V, et al. Detección rápida del virus Powassan en un paciente con encefalitis mediante secuenciación metagenómica. Clin Infect Dis 2018;66:789-792.

8. van Oort BEH, Hovelsrud GK, Risvoll C, Mohr CW, Jore S. Una mini-revisión del riesgo de dispersión de infecciones sensibles al clima de las garrapatas ixodes en la región nórdica. Int J Environ Res Public Health 2020;17:5387-5387.

9. Brote de encefalitis de Powassan: Maine y Vermont, 1999-2001. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2001;50:761-764.

10. El Khoury MY, Camargo JF, White JL, et al. Posible papel del virus de la garrapata del venado en casos de encefalitis de Powassan en áreas endémicas de enfermedad de Lyme de Nueva York, EE. UU. Emerg Infect Dis 2013;19:1926-1933.

11. Piantadosi A, Rubin DB, McQuillen DP, et al. Casos emergentes de encefalitis por virus Powassan en Nueva Inglaterra: presentación clínica, diagnóstico por imágenes y revisión de la literatura. Clin Infect Dis 2016;62:707-713.

12. Picheca C, Yogendrakumar V, Brooks JI, Torres C, Pringle E, Zwicker J. Manifestación similar a la poliomielitis de la infección por el virus Powassan con afectación de las células del asta anterior, Canadá. Emerg Infect Dis 2019;25:1609-1611.

13. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Enfermedades arbovirales, neuroinvasivas y no neuroinvasivas, definición de caso de 2015 ( https://ndc.services.cdc.gov/case-definitions/arboviral-diseases-neuroinvasive-and-non-neuroinvasive-2015/ ).

14. Taba P, Schmutzhard E, Forsberg P, et al. Revisión de consenso de la EAN sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de la encefalitis transmitida por garrapatas. Eur J Neurol 2017;24(10):1214-1e61.

jueves, 3 de abril de 2025

Casos Clínicos: Varón de 38 años con repetidas internaciones...

 

 

El Dr. Ignacio Sánchez, de Concepción, Chile, envía esta historia clínica para su discusión:

Estimado Dr. Macaluso , le escribo desde Chile para solicitarle si pudiese compartir este desafiante caso clínico en el rincón y obtener su siempre valioso análisis/opiniones del caso, sobre los diagnósticos diferenciales y los manejos que se han realizado. Como equipo ,nos ha quedado la duda sobre los diagnósticos que se han planteado , PTT “atípico”, algo que sería raro “dentro de un diagnóstico raro”. En la última evaluación por hematología nos sugieren plasmaféresis y rituximab, pero como equipo nos queda la duda que tan pertinente sería administrar este último en el contexto de este paciente. Muchísimas gracias.

 

HISTORIA PREVIA

Paciente de sexo masculino de 38 años con antecedentes de bronquiectasias congénitas (descartada fibrosis quística), HTA , DHC por CBP (daño hepático crónico por colangitis bilar primaria) (diagnosticado el 2023) , asma , LES descartado y artrosis de rodillas. Usuario de espironolactona, carvedilol, ácido ursodeoxicólico , sertralina, melatonina, esomeprazol, bezafibrato , tiotropio , salbutamol . Como antecedentes quirúrgicos tiene lobectomía superior derecha por bronquiectasia congénita en 2017 , hernioplastía umbilical en 2018 y colecistectomía.

En hospitalizaciones previas: neumonía grave + hemoptisis con anemia severa secundaria y requerimientos de transfusiones el 2017. Broquiectasias sobreinfectadas + hidroneumotorax izquierdo, empiema con cultivo + Pseudomona Stutzeri, con instalación de pleurostomía (07/23) y se realizó videotorascostomía + decorticación en 07/23 y posteriormente hizo nuevo neumotórax que se manejó de forma conservadora. En hábitos destaca alcohol suspendido hace 10 años (consumo importante). Antecedentes familiares madre con DM-2 e hipotiroidismo , padre con insuficiencia cardiaca , DM-2, EPOC, HTA; hermano con epilepsia. Sin historia en hermanos con Inmunodeficiencia primaria.

Cuenta con historia de infecciones pulmonares recurrentes, desde la infancia, con varios episodios de neumomias, todas con necesidad de antibióticos y hospitalizaciones numerosas por esa causa. Además, con episodios de sinusitus recurrentes , niega otitis , abscesos profundos o diarrea intermitente. En contexto de multiples cuadros respiratorios se había diagnosticado asma de difícil control. Sin embargo, pose exámenes poco concluyentes , con registro de espirometría obstructiva leve a moderada que modificada con broncodilatación, pero otras normales.

El año 2017 consultó por fatigabilidad extrema, atribuida a sangrados, con anemia microcitica repetida que requirió transfusiones y fierro EV, además episodios recurrente de expectoración hemoptoica y hemoptisis. En ese contexto, se realizó TAC de tórax el 12/02/2017 que evidenció bronquiectasias bilaterales quísticas y varicosas, signos de bronquiolitis constrictiva. Con evolución tórpida , finalmente se indicó manejo quirúrgico, realizándose lobectomía LDS, con biopsia pulmonar que evidenció bronquiectasias múltiples no colonizadas, con hemorragia fresca y antigua sin vasculitis.

Posteriormente en octubre 2017 cursa con desgarros hemoptoicos y disnea, que progresó a insuficiencia respiratoria, con requerimientos de VMI y Lavado bronquioalveolar, desde ese momento sin sangrado activo.

Posteriormente se complementó estudio donde destaca linfopenia (2018), panel autoinmunidad 2019: ANA 1/640 (previo 1/80 granular fino 2018), complemento bajo, FR 17(+), B2GPI IgM (+), anti cardiolipinas IgG (+); EDA y colonoscopía 2018 micosis esofágica grado III, gastritis difusa leve, acortamiento vellositario, biopsia segunda porción del duodeno infiltrado linfocitario no se describe atrofia ni MARSH; recuento inmunoglobulinas (2019): IgG 750, IgM 53.

Con estos resultados fue manejado por reumatología en extrasistema a con diagnóstico de EPID (enfermedad pulmonar intersticial difusa)  ANA+, aparentemente panel de miositis “valor límite”. En informe de Reumatólogo tratante anterior se describe como refractario a azatioprina, por lo que en 2019 se indicó tratamiento con micofenolato 3 gr + prednisona 10 mg, aparentemente refractario a esto también, sin embargo se describe asintomático durante más de un año al momento de la consulta.

En Enero 2021 fue evaluado por Broncopulmonar, paciente asintomático respiratorio, con TAC tórax (octubre 2019) que solo describe bronquiectasias bilaterales cilíndricas, se descarta EPID, impresiona compromiso pulmonar secundario a bronquiectasias de etiología no clara.

Por otra parte, este mismo año inicia seguimiento por gastroenterología, con historia desde el 2017 de colestasis intrahepática, con serología para ASMA, ANCA y AMA negativa, VHC y HBsAg negativos, antiLKM1 negativo, con TAC TAP s/c noviembre 2021 con signos de incipiente hepatopatía crónica y esplenomegalia, se indica biopsia hepática por sospecha de CBP/CEP (colangitis biliar primaria/colangitis esclerosante primaria)

Además en septiembre 2021 retoma controles con reumatología, derivado con diagnóstico de LES grave, se complementó estudio con panel de miositis (junio/21) OJ 14 (positivo 11-50), ANA nuclear (+) puntos nucleares (<6), citoplasmático positivo reticular, anti DNA y complemento normal. Sin claridad de diagnóstico de LES, impresiona ANA (+) en contexto de enfermedad hepática de etiología en estudio.

Posteriormente paciente abandona controles y el año 2023 durante hospitalización (24/07/23 - 10/08/23), debido a complicación infecciosa severa de foco pulmonar, se retoma estudio etiológico.

Estudio durante dicha hospitalización:

Infeccioso: HB: Anti HBc (-) HBs Ag (-); Anti VHC IgG (-); VIH (-)

Autoinmunidad: ANA (+) 1/80 Citoplasmático Reticular (AC-21); Anti dsDNA IgG 67 (+),  C3 123 👎, C4 24.8 (N); Anti Beta 2 Glicoproteína (-); Anticardiolipina IgG 22.9 (+), Anticardiolipina IgM (-); Perfil ENA: Sm 12.7 (dudoso), Sm/RNP 8.7 👎, SSA/Ro 8.8 👎, SSB/La .0 👎, Scl-70 4.4 👎, Jo-1 5.0 👎.

Panel Hepático autoinmune: AMA-M2 (++), M2 -3E (++), Sp100 (++),  gp210 (dudoso), Alfa-1-Antitripsina 315 (VR: 88 - 174), Ferritina 561.

Fibroscan: 12.6 Kpa  (F3) ;  CAP 185 dB/M, Sin esteatosis hepática.

ColangioRM 04/08/23: Vía biliar de calibre normal, de 0,4 cm en colédoco intrapancreático, con dos cálculos en colédoco distal, no mayores a 0,2 cm. No se identifican segmentos estenóticos. Signos de DHC leve y ascitis.

EDA: Sin VE.

ERCP previa endosonografía la cual descarta la presencia de coledocolitiasis distal.

Hemograma (post alta): Hb 10.9, Leuco 2430, RAN 1385, RAL 801, Plaq 82000, VHS 8.

Con estos resultados, se confirmó CBP, con DHC secundario Child B (8 puntos), MELD 16, por lo que se inició manejo con ac. ursodeoxicólico, espironolactona y carvedilol. Fue evaluado por Reumatología, quienes dado que no existe evidencia de mesenquimopatía clínica ni de laboratorio, le suspenden tratamiento inmunosupresor y se descarta LES.

En cuanto a compromiso pulmonar, se  continúa estudio etiológico de bronquiectasias, con foco en descartar fibrosis quística, donde destaca:

Recuento IG

26/07/23: IgE 4.45, IgA 420 👎, IgG 1090 👎, IgM 40.5 (VR: 56-345)

10/08/23: IgE <4.45

Poblaciones linfocitarias (10/08/23): CD3 862/87% 👎, CD4 414/42% 👎, CD8 421/42% 👎, Indice:1.

Test de sudor (21/03/24): CI:15.68 mEq/L (valor < 30 mEq/L es negativo) 

Se descartó fibrosis quística y se derivó a inmunología para continuar estudio de inmunodeficiencias. Evaluado por Inmunología en Marzo 2024, se solicitó subclases de IgG y Panel PIDOT, pero paciente no regresa a controles.

HISTORIA ACTUAL:

Paciente con hospitalización prolongada, ingresó el 06/01/25 por insuficiencia respiratoria en contexto de neumonía, con bacteriemia por pseudomona, con requerimientos de VMI prolongada, con 3 ciclos de prono. Traqueostomizado el 06-02-25. En exámenes destacó compromiso pulmonar multifocal bilateral, secreciones hemáticas por TOT, fibrobroncospia con lavado bronqueoalveolar con signos de hemorragia reciente (no se describen macrófagos cargados con hemosiderina), orina completa con glóbulos rojos abundantes, uno que otro con dismorfia, anti GBM (+) leve, por lo que ante sospecha de Sd. Riñón-Pulmón recibe pulsos de metilprednisolona 125 mg por 5 días + Plasmaféresis 3 sesiones, con posterior traslape a Hidrocortisona ev. Durante hospitalización presentó además crisis convulsiva, RM cerebro con discreta HSA de la convexidad, principalmente en la región frontal izquierda y occipital derecha, asociado a focos microhemorrágicos supra e infratentoriales, de distribución predominantemente cortico-subcortical y en el cuerpo calloso, PL con hiperproteinorraquia leve, panel meníngeo negativo.

Con múltiples intercurrencias infecciosas durante hospitalización (bacteriemia por pseudomona, E coli, infección VHS-1 y CMV en sangre y lavado bronqueoalveolar, VEB en bronqueoalveolar, influenza A. En exámenes destacó niveles de IgM disminuidos, por lo que se indicó inmunoglobulina EV (IGEV), dosis total de 2 g/kg, administrada entre 17/01 y el 20/01, luego un segundo pulso dosis de 0.5mg/kg/día por 5 días, iniciado el 13/02.

Dentro del laboratorio destacó pancitopenia progresiva, sin coagulopatías ni elementos de hemólisis, test de coombs (-), sin aumento de LDH, ni bilirrubina indirecta, dímero D bajo, fue evaluado por hematología, paciente con DHC con HTP clínicamente significativa, intercurrencias infecciosas y exposición a fármacos mielotóxicos, múltiples factores que podrían explicar citopenias y latencia en recuperación, por otra parte considerando RM cerebro con lesiones sugerentes de MAT, se solicitó ADAMTS13 para descarte de esta entidad, a pesar de que no tiene elementos de hemólisis microangiopática en periferia.

De lo autoinmune, mantiene ANA (+) 1/80 patrón AC-7 y AC-21, con anti DNA negativo (previamente positivo) y complemento normal, con Ac anti GBM positivo leve que posteriormente negativiza, resto normal.

En cuanto a lo inmunológico, se evidencia niveles basales (previo hospitalización) IgE e IgM bajos, que se mantienen al ingreso, asociado descenso pogresivo de IgG durante la hospitalización, último control bajo valor de referencia normal (previo administración de IGEV). Sin recuento post IGEV ni solicitud de subclases de IgG a la fecha.

Se rescata resultado de PIDOT realizado el año 2024 que concluye: Muestra de sangre perifèrica con leucopenia, monocitopenia y linfopenia. El recuento absoluto de neutrófilos y eosinófilos es normal.  Se detecta disminución del número de Células B, pre centro germinal, post centro germinal (CBM postCG), CBM “Unswitched”/células plasmáticas (CP), CBM “Switched”/ CP,  Células T,  CD4+CD8-, CD4+ naive, CD4+ memoria central/transicional, CD4+ memoria efectora, CD8+CD4-, CD8+ naive, CD8+ memoria central/transicional, CD8+ memoria efectora, CD4- CD8-/dim TCRgd+, CD4-CD8-/dim TCRgd- y celulas NK. El número de CD4+ efectora TD, CD8+ efectoras TD CD27+d y CD8+ efectoras TD CD27- está dentro del rango de referencia normal. El ratio CD4+/CD8+ de las células T (2.6) está dentro del rango de referencia normal.   

ESTUDIO DE AUTOINMUNIDAD:

07/01/25: Ac Anti PR3 10.1 (Negativo), Ac Anti MPO 6.8 (Negativo), Anti dsDNA IgG 17.1 (negativo), C3 91.6 👎, C4 14.5 👎, Ac Anti membrana basal glomerular (GBM) 18.7 (positivo >18), ANA positivo 1/80: nuclear AC-7 (puntos nucleares <6), citoplasmático AC-21(reticular), ENA screening Negativo.

15/01/25: Ac Anti GBM 7.1 (Negativo)

14/02/25: Ac Anti B2GP1 IgG 7.5 (negativo), IgM 5.7 (negativo), Ac Anti cardiolipina IgG 16.5 (dudoso), IgM 4.9 (negativo), Anticoagulante lúpico negativo, C3 85 (VR: 90-180), C4 16.8 👎.

RECUENTO INMUNOGLOBULINAS:

07/01/25: IgA 295 (VR: 70-312), IgG 736 (VR: 639-1349), IgM 20.1 (VR: 56-345).

15/01/25: IgA 156 (VR: 70-312), IgG 603 (VR: 639-1349), IgM 31.3 (VR: 56-345).

INFECCIOSO:

PCR TBC LBA Negativo, VDRL no reactivo, HBsAg negativo, Anti HBc positivo, Anti HBs positivo, Anti VHC negativo.

Del punto de vista inmunológico, paciente con historia y laboratorio extendido compatible con Inmunodeficiencia primaria combinada con Cuadros infecciosos actuales, así como pancitopenia y posible PTT atípico que podrían estar en contexto de IDP y disregulación inmune. Se solicitó reevaluación de inmunoglobulina G, para planificar reposición con gammaglobulina

Desde el punto de vista hematológico con citopenias inicialmente tendientes a la profundización. El 18-02-25 Hb 7.7, Gb 1930, RAN 1698, plaquetas 34.000, tiempos de coagulación normales. Ferritina 265, vitamina B12 877.

Se estudió actividad de ADAMSTS13 que resulto <7% ( con advertencia en informe que podría estar falseado por hiperbilirrubinemia) , con presencia de inhibidor.

Evolucionó con tendencia a recuperación de citopenias, sin elementos de hemólisis en perfil bioquímico.

En suma, paciente con compromiso neurológico y renal, con citopenias que evoluciona en recuperación. ADAMSTS13 <7% con presencia de inhibidor. Esto pudo corresponder a PTT con comportamiento atípico, con predominio de compromiso neurológico, sin clara evidencia de anemia hemolítica microangiopática en sangre periférica. Por sospecha de síndrome riñón pulmón el paciente recibió 3 sesiones de plasmaféresis y metilprednisolona. El paciente evolucionaba con recuperación de citopenias y con recuperación desde el punto global.

Del punto de vista gastroenterológico, inicialmente, con ACLF grado 3, actualmente grado 1 por Bilittubina total peri 12 fluctuante. Se mantiene con espironolactona ,furosemida, acido ursodeoxocolico. Se sugiere inicio de carvedilol y colangioRNM.

 

Exámenes laboratorio (03/03/25):

Crea 0.2(0.2), PCR 31.74(36.33), Na 145, K 3.7, Glic 78, BUN 50(52), Alb 3.2 

BT 11.26(10.9), GOT 116(108), FA 482(473), INR (01/03/25) 1.19

Hb 6.7(7), Leucos 2180(2560), Plt 48000(60000)


 

Evaluado nuevamente por hematología el 03/03 con diagnóstico de sospecha de

Purpura Trombocitopénica Trombótica inmune grave.

 

Actualmente paciente se ha mantenido sin deterioro neurológico, pero hoy 03/03/25 nuevamente con caída del recuento de plaquetas,  03/03/25 con 48.000 (60.000 previas), que si bien no se acompaña  de signos de MAT en frotis de sangre periférica y se mantiene con LDH normal, es el mismo comportamiento que se presentó días  previos, donde la manifestación clínica que predominaba era la neurológica, lo que lo categoriza como cuadro grave que amerita terapia combinada PLEX + inmunosupresión.

 

Se discuten imágenes con equipo de neurorradiologia, quienes aportan la información que hallazgos evidenciados que sugieren cuadro de MAT son dados por la presencia de focos microhemorrágicos corticales y subcorticales frontoparietales bilaterales en cuerpo calloso, puente y hemisferios cerebelosos, los cuales no se observan en su totalidad en secuencia T2 y en secuencia de difusión no hay restricción a la movilidad de los protones, los cuales deberían observarse si se tratara de microangiopatia de otra causa,  haciendo menos probable otras etiologías.

 

Si bien la ictericia podría subestimar el resultado de actividad de ADAMTS 13 en 7%, e interferir con la presencia del inhibidor, el valor tan bajo hace poco probable falso positivo, lo cual es corroborado con Medico laboratorista de la institución donde se realizó la determinación y quien además realizó el test. En suma, las manifestaciones clínicas y hallazgos radiológicos hacen presumir cuadro de PTT inmune grave, por lo que en ausencia de otro diagnóstico más probable y evaluando riesgo beneficio, paciente tiene indicación de inicio de plasmaféresis. Además se sugiere terapia inmunosupresora con rituximab y aumentar dosis de prednisona a 1 mg/kg/día y profilaxis con Aciclovir.

Diagnósticos actuales:

1. Inmunodeficiencia primaria combinada (tiene citometria de flujo en sangre periférica LB pre y post centro germinal, LT naive y de memoria centrales así como LT gd bajos, de estudio hecho en marzo 2024)

2. ACL sobre DHC

- HTP + Esplenomegalia severa

- Hemorrágico: sangrado digestivo, epistaxis y hemoptisis (resuelto)

3. Pancitopenia secundaria

- Toxicidad farmacológica + séptica

4. Síndrome convulsivo no status – toxico metabolico

5. PTT con comportamiento atípico,

6. Insuficiencia respiratoria aguda severa en resolución

- LCFA exacerbada, bronquiectasias bilaterales no FBC

- Obs. Síndrome Riñón Pulmón (anti-Mb basal +) estabilizado

- Sepsis foco respiratorio resuelto.

- Bacteremia por E coli tratada (HC + 14/01)

- Bacteremia por P stutzeri tratada (HC + 06/01)

- Infección por CMV + HSV1 + EBV tratada

- Infección por influenza (+) tratada (06/02/25)

7. Ventilación mecánica invasiva > 96 hrs (IOT 07/01, Ciclos de prono: 3).

8. Antecedentes: Asma, CBP + DHC CHILD C, Bronquiectasias NO FQ.

 

Actualmente paciente grave estable, frágil. En lo macrohemodinámico sin requerimientos de DVA, con macrohemodinamia autosostenida y sin conflicto perfusional agudo en lo referente a diuresis o llene capilar. En lo ventilatorio en ventana TQT, se desconecta a las 09 horas a filtro, evolucionando con requerimientos 2 L/min de oxigenoterapia, en VF desde las 11:40 horas. Adecuado patrón respiratorio. No refiere disnea. En lo infeccioso, afebril sin nuevo deterioro en respuesta inflamatoria. En lo hematológico con requerimientos transfusionales de 1 U GR desleucocitados dado Hb 6.7, sin exteriorización de sangrado, presencia de esquistocistos escasos en hemograma por hematología.

T 36.1 FC 61 PA 120/54 PAM 76 FR 12 SatO2 100% FiO2 28

Pupilas isocóricas reactivas, sigue órdenes simples, inatento, tetraparesia con mínima movilización a nivel digital en 4 extremidades, RCP indiferente bilateral.

Piel hidratada, mucosas ictéricas y húmedas, llene capilar segundos, MS 0 puntos, tibio a distal.

RR2T SS MP (+) SRA Abdomen RHA (+), BDI, ascitis moderada, sin signos irritación peritoneal, pigtail in situ con contenido ascítico, hernia umbilical EEII enflaquecidas, sin edema, sin signos TVP.

Planes y pendientes actuales

-Hemodinamia: Monitorización continua y seguimiento clínico perfusional. VEC en franca disminución, procurar BH negativos suaves.

-Ventilatorio: Meta SatO2 > 92%. Kinesioterapia respiratoria y motora. Plan de continuar rehabilitación multimodal y de mantener con TQT a filtro con reconexión a tolerancia. -Infeccioso: sin clínica infecciosa activa, seguimiento curva febril y parámetros inflamatorios, sin ATB de momento. Se inicia aciclovir profiláctico. -Hematológico/inmunológico: Presenta trombocitopenia con caída el día de hoy, se determina vigilar tendencia y en caso de mayor deterioro se evaluará inicio de plasmaféresis, dado que impresiona actividad de enfermedad se aumenta dosis de corticoides (Hidrocortisona 100 mg cada 8 horas). Se desestima dado estado clínico actual uso de rituximab. Evaluado por inmunología, impresiona inmunodeficiencia primaria con requerimientos mensuales de Ig (última administración 13/02), requeriría BMO para estudio linfoproliferativo (como dg diferencial), se conversa con hematología sobre este requerimiento, pendiente respuesta. Pendiente recuento y poblaciones inmunoglobulinas (solicitado)

-Gastrointestinal: se mantiene manejo con rifaximina y ácido ursodeoxicólico. Diuréticos a titular según ascitis y BH, por hoy se mantienen dosis. En seguimiento por gastroenterología, se inicia betabloqueo. Catárticos para 2-3 deposiciones diarias.

-Renal: seguimiento función renal y diuresis.

-Nutricional: Se mantiene Nutrición enteral

Agrego la opinión que dio el jefe del banco de sangre de nuestro hospital

Paciente cursando posible MAT cuya target sería  neurológico de acuerdo a hallazgos de imágenes.

Sin expresión en sangre periférica de hemólisis microangiopática (Retis, aum BInd, Aum LDH ).

Tampoco GR fragmentados (esquistocitos escasos).

Citopenia plaquetaria se ha mantenido en rango peri 50K/ ul, en paciente además con DHC y cuadros

infecciosos intercurrente virales y bacterianos mas polifarmacia.

PLASMIC score es menor a 5 y presenta niveles de  metaloproteasa ADAMTS-13 en 7% con presencia de Inhibidor. SIN embargo, es una muestra ictérica con Bilirrubinade 12 mg/dL lo que subestima valor de la MP (puede ser 15 o 20) y genera falso postivo en detección de anticuerpo. Por eso existe una Nota en informe referida a la ictericia.

Si bien puede ser una MAT (no PTT) secundaria a otra causal. Una PTT es muy dificil de sustentar sin hemolísis demostrada. Además presenta una ID Primaria con niveles bajos de IgG a pesar de la sustitución reciente lo que da alerta amarilla para Inmunomodular con plasmaféresis

 

Dr. Ignacio Sánchez.

Concepción. Chile

 

 

 

Opinión: Es un cuadro difícil no sólo por la complejidad de presentación en el curso de la evolución y sus formas clínicas de presentación a la consulta desde 2017 hasta la actualidad, sino por lo contradictorio de los resultados de estudios de laboratorio. Las infecciones recurrentes desde la primera infancia con varios episodios de neumonías que requirieron internación, y sinusitis recurrentes, hacen sospechar condiciones propias del paciente que lo predispongan. La presencia de bronquiectasias congénitas son un factor que podría favorecer infecciones respiratorias bajas, como consecuencia de bronquiectasitis y peribronquiectasitis. Pero también cabe un razonamiento inverso en el cual las bronquiectasias no son congénitas sino consecuencia de neumonías a repetición. La presencia de sinusitis recurrente asociado a bronquiectasias obliga a pensar en fibrosis quística, discinesia ciliar primaria, el síndrome de Young y el déficit de alfa-1-antitripsina.  Excepto fibrosis quística creo que no figuran en la historia, procedimientos diagnósticos tendientes a descartar estas entidades. Tampoco he encontrado en la historia, estudios de médula ósea dado que el paciente cursó con pancitopenia periférica de etiopatogenia sospechada (tóxica, séptica, medicamentosa), pero no confirmada. En principio pensé que podría tratarse de LES con SAF, CBP e inmunodeficiencia común variable asociados. Sin embargo la positividad inicial de los Ac anti DNA ds se siguió de negatividad en dos oportunidades y los títulos de FAN fueron altos inicialmente para ser bajos en el curso del tiempo. Por supuesto que los títulos de anticuerpos puede variar en el curso de la enfermedad respondiendo y explicando la actividad inmunológica de la misma. Lo mismo pasa con el síndrome antifosfolipídico que puede presentar variaciones significativas de los anticuerpos a veces sin intervención. Sin embargo uno hubiese esperado que durante los períodos de quiescencia serológica, el paciente hubiese estado clínicamente más estable, lo cual no parece ser el caso de este paciente. Respecto de la PTT, me cuesta pensar en ella si no presenta un frotis que muestre esquistocitos como consecuencia de la MAT a nivel de la microcirculación, y sobre todo si el valor de LDH no es alto como uno esperaría en cualquier proceso destructivo de células rojas, así como el aumento absoluto de reticulocitos excepto que esto se acompañe de un freno medular de la hemopoyesis, que por otro lado no fue demostrado aquí. Creo, aunque admito mi ignorancia, sobre todo habiendo sido evaluado por hematología, que es difícil sostener el diagnóstico de PTT atípica basados en un valor de ADAMTS13 bajo y hallazgos en las imágenes neuroradiológicas, dado que ambos elementos no tienen tanta especificidad como para dejar establecido firmemente el diagnóstico Por eso no me animo a establecer un diagnóstico presuntivo, y mucho menos, un diagnóstico unificador, ya que de hecho este paciente tiene varios diagnósticos, no relacionados que han sido confirmados en el proceso diagnóstico.

Finalmente creo que, basado en la historia clínica, que dice que el paciente está grave actualmente, si bien ni se me cruza la idea de opinar qué hacer sin haber siquiera conocido y examinado al paciente, creo que el caso amerita al menos considerar en una reunión entre todas las especialidades a cargo del manejo, para no caer en lo que nadie quiere, el “encarnizamiento terapéutico”

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 2 de abril de 2025

Casos Clínicos: Mujer de 32 años con lesiones proliferativas en los labios

 

El Dr. Wilmer G. Galvis Ballesteros , de Barranquilla Colombia envía estas imágenes con el siguiente texto:

Hola estimado Dr. Buenas tardes. Me gustaría compartirle unas fotos de una lesión en labios de una paciente para su opinión o debatirla en el grupo.







Es una paciente de 32 años hospitalizada por una infección del tracto urinario con antecedentes de mielitis transversa, gastroparesia y vejiga neurogénica secundarias. Al examen físico se encuentran las lesiones en cuestión, refiere la paciente que son descamativas, muy dolorosas, lleva 2 años de evolución. Cuenta con 2 reporte de patologías que también estarán adjuntas.

Se eliminan datos de la paciente y se enfoca solamente la lesión para respetar la privacidad de la paciente

 



 

 

 Dr. Wilmer G. Galvis Ballesteros.

Barranquilla. Colombia




Opinión: Se observan en ambos labios, predominantemente en el inferior, sendas lesiones hiperqueratósicas proliferativas, de aspecto vegetante, de superficie anfractuosa que genera recesos o bolsillos donde probablemente exista sobreinfección bacteriana y micótica. Las lesiones podrían ser compatibles con INFECCIÓN POR VPH, en una paciente con alguna condición de base que  le permita a esta infección, comportarse de una manera más agresiva que en un paciente normal. Su antecedente de mielitis transversa trae aparejado una  pregunta obligada y es si recibe o recibió medicación inmunosupresora. Existen otras condiciones que hacen que el comportamiento frente a la infección por VPH sea diferente. Una de esas condiciones es la EPIDERMODISPLASIA VERRUCIFORME, que es una genodermatosis que cursa con una capacidad inmunológica reducida frente a ciertos tipos de virus del Papiloma Humano (VPH), llevando a una infección persistente y con riesgo de desarrollar tumores malignos. Estas lesiones se desarrollan más comúnmente en piel que en mucosas como esta paciente, sin embargo, en casos notables pueden adquirir o desarrollar  formas  monstruosas de lesiones, que han generado términos como “hombre árbol” para describir el aspecto de estos pacientes. Creo que habría que tratar agresivamente en forma tópica y eventualmente sistémica la sobreinfección que está documentada en la biopsia donde se describe infección bacteriana y micótica. Por otro lado sería interesante documentar la presencia de ADN del VPH en laboratorio especializado, así como eventualmente pruebas genéticas para detectar variantes patogénicas en los genes TMC6 y TMC8, que pueden resultar útiles para pacientes con sospecha de tener una forma hereditaria de epidermodisplasia verruciforme. Por otro lado, estas lesiones donde se adivina una exagerada proliferación y recambio celular, la transformación neoplásica puede establecerse en cualquier momento de la evolución por lo que, aunque en este momento no se haya encontrado cáncer, este puede desarrollarse y es necesario una vigilancia estrecha en el tiempo. Mientras tanto, y considerando el aspecto de las lesiones, el dolor y el seguramente trastorno estético y repercusiones psicológicas que las lesiones generan, creo que se podría probar con imiquimod o fluorouracilo tópicos por sus propiedades antiproliferativas, o bien retinoides sistémicos como acitretina e isotretinoína.

Hay UN diagnóstico diferencial a tener en cuenta, que es la llamada “OINTMENT PSEUDO CHEILITIS”, que es Un tipo de queilitis autoinducida que se caracteriza por costras en los labios. A menudo se diagnostica erróneamente como queilitis exfoliativa o queilitis glandular. En ella existen costras en los labios formadas por saliva seca, células muertas y medicamentos aplicados. Los pacientes a menudo sufren ansiedad o depresión grave, o cuadros psiquiátricos severos y las lesiones pueden ser en parte autoinfligidas. Por lo tanto entraría en la categoría de queilitis facticia y el tratamiento de la condición psiquiátrica de base puede mejorar el cuadro.