sábado, 31 de octubre de 2026

Imágenes de íleo Biliar.

 

Antecedentes: Una mujer de 63 años presentó dolor abdominal periumbilical, cinco días de estreñimiento e intolerancia a la alimentación oral (PO).

Refería antecedentes de colecistitis a repetición

Se realizó una tomografía computarizada del abdomen y la pelvis. A continuación se muestran algunas imágenes.







Hallazgos

La tomografía computarizada de abdomen y pelvis muestra un cálculo biliar laminado y calcificado de 2,5 x 3,9 x 2,6 cm en la luz del intestino delgado, en la parte inferior del abdomen. Se observa un segmento largo de intestino delgado, duodeno y estómago dilatados y llenos de líquido proximalmente, y un intestino delgado y colon relativamente colapsados ​​distalmente, lo cual es compatible con un íleo biliar. Las imágenes adicionales muestran una vesícula biliar descomprimida y de paredes gruesas que contiene un foco de gas no dependiente con una fístula que la conecta con el duodeno adyacente.

Diagnóstico diferencial

  • Íleo biliar
  • Otras causas de obstrucción del intestino delgado
  • Íleo adinámico

Diagnóstico: Íleo biliar

 

 

Discusión

Íleo biliar

Fisiopatología

A pesar de su nombre, el íleo biliar representa una verdadera obstrucción del intestino delgado secundaria a un cálculo biliar impactado. Los pacientes suelen presentar episodios recurrentes de colecistitis, lo que provoca una fístula colecistoentérica a través de la cual un cálculo puede pasar a la luz gastrointestinal. La fístula colecistoduodenal es el mecanismo más común, presente en aproximadamente el 60% de los casos. Los cálculos pequeños pueden atravesar los intestinos libremente, pero los cálculos más grandes pueden impactarse, causando así una obstrucción. En el 90% de los casos, el cálculo obstructivo tiene un diámetro superior a 2 cm. El íleon es la localización más frecuente de la obstrucción debido a su menor diámetro luminal.


Epidemiología

El íleo biliar es una causa poco frecuente de obstrucción del intestino delgado. Los estudios muestran tasas de incidencia variables: uno reporta entre el 1 % y el 4 %, mientras que otro reporta una incidencia inferior al 1 %. Las mujeres y las personas mayores se ven afectadas de forma desproporcionada.


Presentación clínica

Los pacientes suelen presentar, como en otros casos de obstrucción del intestino delgado, dolor abdominal agudo o subagudo, distensión, náuseas, vómitos y estreñimiento, si este es lo suficientemente grave. Dado que el íleo biliar está relacionado con la colecistitis recurrente, los pacientes también pueden referir episodios previos de dolor en el cuadrante superior derecho.


Características de imagen

La tomografía computarizada (TC) es el método de referencia para el diagnóstico del íleo biliar, con un estudio que reportó una sensibilidad, especificidad y precisión del 93%, 100% y 99%, respectivamente. Las características comunes en la TC son las siguientes:

  • Cálculo biliar calcificado en la luz del intestino delgado.
  • Asas intestinales dilatadas proximalmente, es decir, una obstrucción del intestino delgado.
  • Nivel de aire o de líquido-aire dentro de la vesícula biliar
  • fístula colecistoentérica
  • Neumobilia


Tratamiento

El tratamiento definitivo para el íleo biliar es quirúrgico. Los pacientes suelen someterse a una enterolitotomía con o sin resección simultánea del intestino delgado. Los pacientes de menor riesgo pueden someterse a una colecistectomía con cierre de la fístula simultáneamente en un procedimiento de una sola etapa o posteriormente como parte de un procedimiento de dos etapas.

 

Referencias

  1. van Hillo M, van der Vliet JA, Wiggers T, et al. Gallstone obstruction of the intestine: An analysis of ten patients and a review of the literature. Surgery. 1987;101(3):273-276.
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  5. Yu CY, Lin CC, Shyu RY, et al. Value of CT in the diagnosis and management of gallstone ileus. World J Gastroenterol. 2005;11(14):2142-2147.

 

 

viernes, 30 de octubre de 2026

Un hombre de 39 años con dolor abdominal, caída del pie y masa espinal

Un hombre de 39 años fue ingresado en el servicio de neurocirugía de este hospital debido a dolor abdominal y una masa espinal.

El paciente se encontraba en su estado de salud habitual hasta dos semanas antes del ingreso actual, momento en el que comenzó a experimentar dolor abdominal intermitente. Acudió a un centro de atención primaria afiliado a este hospital. Durante la evaluación, el paciente refirió un antecedente de 17 años de dolor lumbar crónico en la línea media, el cual se había intensificado recientemente. Señaló que el nuevo dolor se localizaba en la región dorsolumbar (parte media y superior de la espalda) y se irradiaba hacia el cuadrante superior derecho. El dolor no estaba relacionado con la ingesta de alimentos ni con la actividad física, y no le provocaba despertares nocturnos. No presentaba náuseas, fiebre, debilidad motora, ni disfunción intestinal o vesical. El examen físico no reveló dolor a la palpación abdominal, y el examen neurológico resultó normal. Se solicitaron pruebas de laboratorio y se programó una tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis.

Cinco días después de la visita inicial del paciente, la TC de abdomen y pelvis —realizada tras la administración de medio de contraste intravenoso (fig. 1A y 1B)— reveló una masa de partes blandas paravertebral (de 6,2 cm por 5,1 cm) en el lado derecho. Se observaron cambios destructivos asociados en el cuerpo vertebral de T9, junto con la obliteración del foramen neural a nivel de T9 y un estrechamiento del conducto raquídeo.

 


Figura 1. Estudios de imagen iniciales.

Se realizó una tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis con contraste. Una imagen sagital (Panel A) muestra una lesión lítica con realce en el cuerpo vertebral de T9 (flecha). Una imagen axial (Panel B) revela que la lesión interrumpe la cortical posterior y lateral del cuerpo vertebral de T9, con una extensión extraósea hacia los tejidos blandos paraespinales derechos (asterisco) y el espacio epidural ventral (flechas). Posteriormente, se llevó a cabo una resonancia magnética (RM) de la columna torácica. Una imagen sagital con secuencia de recuperación de inversión de tiempo corto (STIR, por sus siglas en inglés) (Panel C) muestra una lesión hiperintensa que reemplaza la médula ósea en el cuerpo vertebral de T9 (asterisco). Una imagen axial potenciada en T1 con supresión grasa, obtenida tras la administración de contraste intravenoso (Panel D), muestra una masa de tejidos blandos con un realce intenso (asterisco) que se extiende hacia los tejidos blandos paraespinales derechos y el espacio epidural ventral, donde se observa una estenosis grave del conducto raquídeo (flechas). Se realizó una tomografía por emisión de positrones (PET-TC) con galio-68-DOTATATE. Una imagen de proyección de máxima intensidad (Panel E) muestra una captación intensa del radiotrazador, la cual corresponde a la lesión lítica en el cuerpo vertebral de T9 (flecha). Otras zonas de captación del radiotrazador son de carácter fisiológico.

 

El paciente fue derivado al servicio de radiología intervencionista de este hospital para realizar una biopsia percutánea de la masa. Cinco días más tarde (10 días después de la visita inicial), se llevó a cabo una biopsia percutánea con aguja gruesa de la masa, guiada por tomografía computarizada. El día posterior al procedimiento, aparecieron parestesias intermitentes en el abdomen, junto con dificultad para iniciar la micción, debilidad en el pie derecho con caída del pie, tropiezos al caminar y un empeoramiento del dolor en la línea media de la espalda. Se indicó al paciente que acudiera al servicio de urgencias de este hospital para una evaluación prioritaria y su ingreso en el servicio de neurocirugía.

Al ingresar en el hospital, el paciente aportó información adicional sobre sus antecedentes. Negó la presencia de pérdida de peso, sudores nocturnos, cefalea, palpitaciones, sofocos, diaforesis, estreñimiento o incontinencia intestinal o vesical. La temperatura oral era de 36,2 °C, la presión arterial de 192/91 mmHg, la frecuencia cardíaca de 78 latidos por minuto, la frecuencia respiratoria de 16 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 99 % mientras el paciente respiraba aire ambiente. En la exploración de las extremidades inferiores no se observó asimetría motora, clonus, hiperreflexia ni otros signos de afectación de la neurona motora superior. Se apreció una marcha neuropática sutil con caída del pie derecho, y la sensibilidad al tacto superficial era simétrica. No se detectó hepatoesplenomegalia ni adenopatías palpables, y la auscultación cardíaca no reveló soplos.

En los antecedentes médicos destacaba una lesión cerebral traumática que el paciente sufrió durante su servicio en las fuerzas armadas de los Estados Unidos, además de dolor de espalda crónico, trastorno depresivo mayor y trastorno por déficit de atención e hiperactividad. El tratamiento farmacológico incluía bupropión y dextroanfetamina-anfetamina. El paciente trabajaba en la construcción y era veterano de la guerra de Irak. Durante su periodo de servicio activo en Irak, estuvo expuesto a fosas de incineración de residuos (*burn pits*). En los antecedentes familiares cabe destacar un paraganglioma espinal en su padre, quien falleció a los 38 años, y un diagnóstico reciente de mieloma múltiple en su madre.

Los resultados de las pruebas de laboratorio mostraron un hemograma con plaquetas normales, Hto 47%, Hb 16,5, con GB 5280/mm3 con fórmula leucocitaria normal. Glucemia normal. Función renal normal, transaminasas normales. Fosfatasa alcalina  132 U/L (45-115). Bilirrubina normal. LDH 263 U/L (110-210).  Tanto el análisis físico químico como el sedimento de orina eran normales. Se realizaron estudios de imagen adicionales tras la administración de un medio de contraste intravenoso a base de gadolinio (Fig. 1C y 1D), reveló una lesión que sustituía la médula ósea, centrada en la parte derecha del cuerpo vertebral de T9. Se observó una disrupción de la cortical y una extensión extraósea hacia el espacio epidural y los tejidos blandos paraespinales adyacentes, lo que provocó una estenosis grave del conducto raquídeo y un efecto de masa sobre la médula espinal. No se apreció edema medular. La tomografía computarizada (TC) de tórax, realizada tras la administración de un medio de contraste yodado intravenoso, no mostró derrame pleural ni linfadenopatías axilares, mediastínicas, supraclaviculares o hiliares. Se identificaron tres nódulos pulmonares, cada uno de aproximadamente 4 mm de diámetro, en el lóbulo inferior izquierdo.

Se llevaron a cabo pruebas diagnósticas.

 

Diagnóstico diferencial

Este hombre de 39 años, veterano de la guerra de Irak, presentó hipertensión, dolor abdominal y dolor agudo sobre una base crónica en la línea media de la región lumbar, seguido de la rápida aparición de dificultad para iniciar la micción, debilidad en el pie derecho con caída del pie y tropiezos. Cabe destacar que la evaluación inicial por imagen reveló una masa en la columna torácica. En la revisión inicial de las imágenes de la columna, mi diagnóstico diferencial incluía un tumor óseo primario, como un quiste aneurismático o un tumor de células gigantes, un sarcoma o una lesión metastásica de un cáncer primario aún no identificado.

Aunque pueden presentarse sarcomas óseos, son tumores poco frecuentes. Entre los hombres de la edad de este paciente, los sarcomas suelen originarse en el músculo apendicular o el tejido adiposo, más que en el hueso; por lo tanto, la lesión del paciente sería atípica para un sarcoma.

El paciente presentaba varios nódulos pulmonares pequeños, observados en las imágenes transversales del torso, pero no parecía haber un tumor primario en ninguna otra parte del cuerpo, lo que hacía improbable el diagnóstico de metástasis derivada de un cáncer primario no identificado.

El tumor tenía un aspecto altamente vascularizado en la resonancia magnética; por lo tanto, también se consideró un hemangioma agresivo.

 

Antecedentes familiares

Más allá del aspecto radiológico de la masa espinal, resultó interesante que el padre del paciente hubiera fallecido a una edad temprana por un paraganglioma y que su madre hubiera recibido recientemente un diagnóstico de mieloma múltiple.

Estos antecedentes familiares influyeron en mi diagnóstico diferencial inicial, haciendo hincapié en un plasmocitoma solitario o en un trastorno linfoproliferativo. Sin embargo, el paciente presentaba un hemograma completo normal y una elevación mínima del nivel de lactato deshidrogenasa sérica, hallazgos que hacían improbable un cáncer de origen linfoide. Además, la ausencia de linfadenopatía y esplenomegalia en la exploración física y los estudios de imagen no era compatible con un diagnóstico de linfoma.

 

Exposición a fosas de quema o pozos de quema al aire libre

La exposición del paciente a fosas de quema durante su servicio en la guerra de Irak supuso un posible riesgo de cáncer. Si bien la exposición a fosas de quema es un factor de riesgo conocido para el desarrollo de enfermedades cardiopulmonares posteriores,¹ su vínculo con el desarrollo de cáncer posterior es menos claro, ya que la mayoría de los estudios pueden no tener suficiente tiempo de anticipación para que se desarrollen neoplasias.² Aunque inicialmente se consideró, la exposición de este paciente a fosas de quema se consideró una explicación menos convincente para el desarrollo de cáncer a una edad temprana que los antecedentes de paraganglioma de su padre.

 

Paraganglioma

Los paragangliomas son tumores derivados de células de la cresta neural y pueden surgir en cualquier paraganglio autónomo extraadrenal. Cuando se presentan en la glándula suprarrenal, se conocen como feocromocitomas. Los paragangliomas a veces se observan en síndromes tumorales familiares y muchos tienen un fuerte componente genético.3 El padre de este paciente había recibido un diagnóstico de paraganglioma, y ​​había fallecido a causa de la enfermedad a una edad aproximadamente igual a la que tenía este paciente cuando acudió para su evaluación médica.

Los paragangliomas que se originan a partir de los paraganglios simpáticos suelen ser hormonalmente activos, lo cual podría explicar la presión arterial elevada que presentaba el paciente al momento de la consulta. Estas masas pueden localizarse a lo largo de la cadena simpática paraespinal o junto a los ganglios preaórticos, desde la base del cráneo hasta el extremo final de la columna vertebral; con frecuencia, aparecen en el tórax o el abdomen. Dados los antecedentes familiares, el cuadro clínico y la presencia de una masa en la columna, se consideró que el paraganglioma era el diagnóstico más probable en este caso. El estudio diagnóstico incluyó una biopsia percutánea con aguja gruesa de la lesión espinal. Mientras se esperaban los resultados de la biopsia, solicité la colaboración de un colega del servicio de oncología para la evaluación y el tratamiento del paciente.

 

Impresión clínica del servicio de oncología

Cuando evalué inicialmente a este hombre de 39 años, presentaba lo que parecía ser una masa destructiva solitaria originada en el cuerpo vertebral de T9. El diagnóstico diferencial habitual ante una lesión ósea solitaria incluye metástasis, linfoma, tumores óseos primarios, mieloma múltiple y entidades no neoplásicas, como la osteomielitis. El paciente era joven para un diagnóstico de mieloma múltiple o plasmacitoma; la mayoría de los pacientes tienen 65 años o más, con una edad promedio al diagnóstico de 70 años. La tomografía computarizada (TC) de tórax, abdomen y pelvis no reveló ningún otro cáncer primario que pudiera ser el origen de una metástasis; no obstante, no se pudo descartar un tumor primario en el tracto gastrointestinal. Para investigar esta posibilidad, se solicitaron una endoscopia digestiva alta y una colonoscopia. Los antecedentes de paraganglioma en el padre del paciente convirtieron a este tumor en el diagnóstico principal, dado que entre el 30 y el 40 % de los paragangliomas son causados ​​por variantes en la línea germinal en los genes que codifican las subunidades de la succinato deshidrogenasa (SDH) —SDHA, SDHB, SDHC y SDHD—, o bien en los genes VHL, NF1 o RET. Estos tumores suelen heredarse siguiendo un patrón autosómico dominante. En este punto, además de esperar los resultados de la biopsia percutánea, se obtuvo una muestra de sangre y se realizó una recolección de orina de 24 horas para medir los niveles de noradrenalina, metanefrina, normetanefrina, dopamina y ácido 5-hidroxiindolacético. Cuando se sospecha un diagnóstico de paraganglioma, habitualmente solicito el análisis de estas hormonas para determinar si el tumor secreta activamente catecolaminas. Además, se realizó un estudio de imagen nuclear mediante tomografía por emisión de positrones (PET)-TC con galio-68 (Ga-68)-dotatato para cuantificar la extensión de la enfermedad e identificar posibles focos de metástasis. En el caso de un tumor hormonalmente activo, debe iniciarse un bloqueo adrenérgico antes de la intervención quirúrgica para prevenir una tormenta de catecolaminas que podría provocar hipertensión extrema y taquicardia durante el periodo perioperatorio.

 

Diagnóstico clínico

Paraganglioma.

Evolución hospitalaria

El paciente presentaba niveles séricos elevados de cromogranina A (279 ng por mililitro; valor de referencia: <0,93), dopamina (43 pg por mililitro; valor de referencia: <30) y normetanefrina (6,4 nmol por litro; valor de referencia: <0,9). El nivel sérico de metanefrina era normal (<0,2 nmol por litro; valor de referencia: <0,5). La recolección de orina de 24 horas reveló niveles marcadamente elevados de noradrenalina (827 μg; rango de referencia: 15 a 80), metanefrina (6640 μg; rango de referencia: 200 a 614) y normetanefrina (6493 μg; rango de referencia: 111 a 419), así como niveles elevados de dopamina (449 μg; rango de referencia: 65 a 400) y ácido 5-hidroxiindolacético (11,3 μg; valor de referencia: <8,2). Una endoscopia digestiva alta posterior no mostró anomalías, y una colonoscopia reveló un adenoma serrado de gran tamaño sin características de malignidad.

La PET-TC con Ga-68-dotatato (Fig. 1E) mostró una captación intensa del radiotrazador en la masa espinal, sin ninguna otra captación en el resto del cuerpo.

 

Pruebas diagnósticas

El examen microscópico de la muestra obtenida mediante biopsia percutánea con aguja gruesa reveló un tumor con aspecto de «zellballen» (nidos celulares), compuesto por nidos de células principales poligonales rodeadas por un delicado estroma fibrovascular (Fig. 2A). Las células principales presentaban un citoplasma de moderado a abundante, con características eosinófilas a anfifílicas, y una morfología de redondeada a ovaladas, cromatina finamente granular con un patrón de sal y pimienta, y nucléolos poco visibles. Se identificaron escasas vacuolas intracitoplasmáticas. Se observó atipia nuclear ocasional, sin pleomorfismo prominente. La tinción inmunohistoquímica (Fig. 2B a 2F) de las células tumorales fue negativa para marcadores de queratina y fuertemente positiva para marcadores neuroendocrinos, incluyendo sinaptofisina y cromogranina A. Las células sustentaculares se destacaron mediante tinción para S100 y SOX10. La ausencia completa de tinción citoplasmática granular para la succinato deshidrogenasa B (SDH-B) en las células tumorales (Fig. 2F) confirmó una pérdida de la función proteica, mientras que la tinción positiva para SDH-B en los tejidos no neoplásicos adyacentes (células endoteliales y células sustentaculares) sirvió como control interno.4 Estos hallazgos confirmaron el diagnóstico de paraganglioma.

 


Figura 2. Muestra de biopsia percutánea con aguja gruesa.

La tinción con hematoxilina-eosina de la muestra de biopsia de la masa espinal (Panel A) muestra células tumorales dispuestas en pequeños nidos (óvalos) y rodeadas por finos ejes fibrovasculares (flechas), patrón también conocido como *zellballen*. La tinción inmunohistoquímica para S100 (Panel B) resalta las células sustentaculares que rodean los nidos de células principales (flechas). La tinción para citoqueratina MNF11 (Panel C) es negativa en las células tumorales, mientras que la tinción para cromogranina A y sinaptofisina (Paneles D y E, respectivamente) es positiva en dichas células. La tinción para succinato deshidrogenasa B (Panel F) muestra la ausencia de tinción citoplasmática granular en las células tumorales (flecha roja), la cual sí se conserva en las células endoteliales (flechas negras), que actúan como control interno.

 

Discusión sobre el manejo endocrinológico

Este paciente presentó hipertensión arterial sostenida de inicio temprano, acompañada de un efecto de masa provocado por una gran tumoración paraespinal de origen neuroendocrino. Los niveles notablemente elevados de normetanefrina en suero, así como de metanefrina y normetanefrina en orina, sugerían fuertemente la presencia de un paraganglioma funcional. Es muy probable que este formara parte de un síndrome hereditario, dado el antecedente familiar de paraganglioma espinal y la ausencia de tinción para SDH-B en las células tumorales. Los resultados de las pruebas bioquímicas indicaron un fenotipo predominantemente noradrenérgico, con niveles séricos normales de metanefrina; esto es coherente con la naturaleza sostenida —y no episódica— de su hipertensión, así como con la ausencia de crisis paroxísticas (caracterizadas habitualmente por cefaleas, palpitaciones o sudoración).

La ​​resección quirúrgica del paraganglioma constituye la piedra angular del tratamiento.5 No obstante, el manejo médico resulta fundamental para prevenir tanto las crisis hipertensivas intraoperatorias como la hipotensión postoperatoria. En este caso, el manejo preoperatorio incluyó tratamiento farmacológico para controlar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, junto con una hidratación adecuada y la expansión del volumen intravascular. En el momento de mi consulta inicial, el paciente recibía tratamiento con labetalol, al cual se añadió doxazosina, un bloqueador α-adrenérgico selectivo. Antes de someterse a la extirpación quirúrgica, el paciente fue sometido a una embolización arterial endovascular del tumor con el fin de mejorar los resultados operatorios, dada la vascularización de la lesión. Durante el procedimiento de embolización, la manipulación del tumor provocó un aumento transitorio de la presión arterial hasta 180/100 mmHg, cifra que descendió a 125/70 mmHg tras el inicio de una perfusión de nicardipino. La presión arterial se mantuvo controlada durante el resto del procedimiento, tras lo cual se suspendió gradualmente la perfusión.

 

Discusión sobre el manejo quirúrgico

La localización anatómica del tumor del paciente era el mediastino posterior. Las masas en esta ubicación a menudo tienen un origen neurogénico y suelen ser benignas. La resección quirúrgica está indicada para establecer el diagnóstico y tratar los síntomas. Las consideraciones operatorias incluyen el potencial de malignidad del tumor, su vascularización, el riesgo para las estructuras vasculares y nerviosas circundantes, y la afectación de la columna torácica.

En este paciente, la invasión tumoral de la columna vertebral era motivo de especial preocupación, dada la presencia de dolor y la aparición reciente de disfunción vesical y pie caído derecho. Estos síntomas se correlacionan con una mielopatía torácica en el contexto de una compresión medular grave causada por la masa a nivel del cuerpo vertebral T9. Otra consideración particular en este caso fue la propiedad vasoactiva del tumor, la cual a menudo se exacerba con la manipulación quirúrgica.

El objetivo de la resección quirúrgica en este paciente era realizar una resección máxima del tumor paravertebral —que afectaba al cuerpo vertebral T9 y a elementos del mediastino posterior— y reconstruir el saco tecal, todo ello evitando lesiones neurovasculares mayores. La resección se abordó de forma escalonada. En primer lugar, dada la hipervascularización esperada de la masa, el paciente se sometió a una angiografía espinal con embolización. Este estudio identificó la arteria segmentaria T10 izquierda como el origen de la arteria de Adamkiewicz. Se realizó una embolización con espirales (*coils*) de las arterias radiculares T9, lográndose una reducción posterior de la vascularización tumoral.

A continuación, el paciente fue sometido a cirugía toracoscópica robótica en el lado derecho para la movilización parcial de la masa. La toracoscopia permitió una exposición clara del mediastino posterior, con la asistencia de un robot quirúrgico que facilitó la manipulación precisa de estructuras críticas. Las arterias intercostales afectadas fueron ligadas en su origen en la aorta torácica; asimismo, los segmentos del conducto torácico y de la vena ácigos relacionados con el tumor fueron seccionados en sus extremos proximal y distal, y extirpados en bloque. La octava y la novena costilla fueron seccionadas en su parte distal, dejando el tumor unido únicamente mediante una extensión directa hacia la columna vertebral. Se colocó una lámina de agente hemostático reabsorbible entre estructuras mediastínicas y la cápsula lateral de la masa para facilitar la visualización durante el segundo abordaje posterior. Durante la operación, el paciente presentó episodios hipertensivos similares a los ocurridos durante la intervención endovascular; estos episodios se controlaron con terapia farmacológica.

Al día siguiente, el paciente se sometió a un segundo procedimiento quirúrgico mediante un abordaje posterior a la columna vertebral. El acceso posterolateral a una masa que comprime la cara ventral del saco tecal de la columna torácica se puede lograr mediante el abordaje transpedicular, la costotransversectomía o el abordaje extracavitario lateral (Fig. 3A). Para obtener la máxima exposición a los márgenes de la masa paravertebral y descomprimir la médula espinal circunferencialmente, se optó por un abordaje extracavitario lateral. Para descomprimir la médula espinal, se realizaron laminectomías amplias y osteotomías facetarias bilaterales a lo largo de los espacios intervertebrales T8-T9 y T9-T10. Se resecó la novena costilla a lo largo de la unión costotransversa y se perforaron los pedículos de T9 hasta la pared dorsal del cuerpo vertebral. Este procedimiento permitió visualizar la gran masa paraespinal a lo largo del cuerpo vertebral derecho de T9 (Fig. 3B). Para acceder de forma segura a la masa paravertebral y a los segmentos afectados del cuerpo vertebral de T9, se ligó la raíz nerviosa derecha de T9. La cápsula lateral de la masa paravertebral se identificó mediante la lámina hemostática colocada durante la toracoscopia. La masa paravertebral se resecó primero en bloque, junto con su inserción en el periostio de la parte anterior del cuerpo vertebral de T9. Luego, mediante un abordaje transpedicular bilateral, se realizó una corpectomía de T9 para resecar el tumor en el cuerpo vertebral.

 


Figura 3. Abordajes quirúrgicos y fotografía intraoperatoria.

El panel A muestra diversos abordajes para el procedimiento quirúrgico indicado en este paciente. El acceso posterolateral a una masa que comprime la cara ventral del saco tecal en la columna torácica puede lograrse mediante un abordaje transpedicular, una costotransversectomía o un abordaje extracavitario lateral. Estos abordajes ofrecen una visualización progresivamente mayor de las anomalías que atraviesan la línea media o la región paravertebral.6 El panel B muestra una fotografía tomada durante el procedimiento quirúrgico del paciente. Se observan el saco tecal y el paraganglioma paravertebral a la altura del cuerpo vertebral T9, tras realizar una laminectomía T8–T9 y T9–T10, la resección de los pedículos de T9 y de la novena costilla, y la ligadura de la raíz nerviosa T9 derecha.

 

A continuación, se procedió a la reconstrucción de la columna ventral para corregir el defecto de la corpectomía de T9.

Se extrajeron los discos T8-T9 y T9-T10 para preparar las placas terminales de T8 y T10 para la artrodesis.

Se rellenó una jaula expandible de titanio con matriz ósea desmineralizada y aloinjerto celular, y se colocó mediante un abordaje extracavitario lateral en el lado derecho, entre las placas terminales de T8 y T10.

Se colocaron tornillos pediculares, con navegación para estabilizar T7 y T11.

Durante todo el procedimiento, se mantuvo la vigilancia motora. Los potenciales evocados somatosensoriales se mantuvieron estables. La presión arterial se mantuvo dentro del rango normal mediante una perfusión de clevidipino. Tras el procedimiento, el paciente fue extubado con éxito y presentó una exploración neurológica normal. Al segundo día del postoperatorio, la presión arterial del paciente era normal sin necesidad de tratamiento antihipertensivo, y su recuperación posterior transcurrió sin incidencias.

 

Discusión patológica

La masa extirpada medía 4,5 cm × 3,4 cm × 2,5 cm y presentaba una superficie lisa y brillante de color rojo a rosa. La superficie de corte era roja y ligeramente lobulada. En el examen microscópico, una gruesa cápsula fibrosa con varios nervios y ganglios rodeaba el tumor. con áreas focales de invasión capsular (Fig. 4A). Se identificó la infiltración del tumor en el tejido fibroadiposo circundante y en el hueso (Fig. 4B), junto con extensos cambios degenerativos, fibrosis, calcificaciones y necrosis (Fig. 4C). La arquitectura general de la masa fuesimilar a la observada en la muestra de biopsia; sin embargo, en algunas áreas, las células tumorales formaban nidos más redondeados (Fig. 4D). Además, células dispersas presentaban cambios de célula clara en el citoplasma e inclusiones citoplasmáticas eosinofílicas floculentas (Fig. 4E). Las células neoplásicas también mostraron un mayor pleomorfismo, con núcleos aumentados de tamaño y contornos irregulares en la membrana nuclear (Fig. 4F).

 


Figura 4. Muestra de escisión.

La tinción con hematoxilina y eosina de la masa espinal extirpada revela una cápsula fibrosa gruesa que rodea el tumor, con áreas focales de invasión capsular (Panel A, flechas). Se observa infiltración del tumor en el tejido fibroadiposo circundante (Panel B, flechas), nidos de células tumorales con cambios degenerativos y una fibrosis marcada (Panel C), así como un área focal en la que las células tumorales forman nidos de aspecto más redondeado (Panel D, óvalos). Se aprecian cambios de células claras en el citoplasma e inclusiones citoplasmáticas eosinofílicas de aspecto floculento (Panel E, flechas). El pleomorfismo celular acentuado se caracteriza por la presencia de núcleos aumentados de tamaño y contornos irregulares en la membrana nuclear (Panel F).

 

En conjunto, estas características son coherentes con los indicios morfológicos de deficiencia de SDH en paragangliomas y feocromocitomas.7 Se identificaron hasta dos mitosis por cada 2 mm², y el índice de proliferación Ki-67 alcanzó hasta un 3,5 % de forma focal.

Se realizó un estudio inmunohistoquímico en la masa extirpada; las células tumorales resultaron positivas para GATA3 (un hallazgo que apoya un origen paraganglionar) y para marcadores neuroendocrinos (cromogranina A, sinaptofisina y proteína 1 asociada a insulinoma). La tinción para S100 puso de manifiesto la presencia de células sustentaculares. La tinción para SDH-B mostró, de nuevo, ausencia de tinción citoplasmática granular en las células tumorales, con una tinción positiva en los controles internos (células endoteliales) y externos, tal como se había observado inicialmente en la muestra de biopsia.4 Se confirmó el diagnóstico de paraganglioma extraadrenal.

 

Diagnóstico anatomopatológico

Paraganglioma extraadrenal.

 

Seguimiento

Desde su alta hospitalaria, el paciente ha estado bajo seguimiento en la clínica de oncología médica de este hospital. A partir de los estudios de imagen realizados 2 semanas después del alta, surgió la preocupación de que persistiera una pequeña cantidad de tejido tumoral, a pesar de la cirugía extensa. Posteriormente, los niveles de catecolaminas comenzaron a aumentar, por lo que el paciente recibió un ciclo de radioterapia. Ha continuado con fisioterapia y el dolor de espalda ha disminuido lo suficiente como para permitirle retomar su trabajo en la construcción.

Diagnóstico definitivo

Paraganglioma extraadrenal.

 

 

Traducido de:

“A 39-Year-Old Man with Abdominal Pain, Foot Drop, and a Spinal Mass”

Authors: Allan E. Pineda, M.D., Jad S. Husseini, M.D., Edwin Choy, M.D., Ph.D., Hugh G. Auchincloss, M.D., M.P.H., Ganesh M. Shankar, M.D., Ph.D., Frances J. Hayes, M.B., B.Ch., and Valentina Zanfagnin, M.D.Author Info & Affiliations

Published October 14, 2026 N Engl J Med 2026;395:1530-1539 DOI: 10.1056/NEJMcpc2603183 VOL. 395 NO. 15

 

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcpc2603183?query=featured_secondary_home

 

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jueves, 29 de octubre de 2026

Casos Clínicos: Varón de 54 años con alopecia parcelar después de uso de agentes depigmentantes de la piel

 

Un colega envió estas imágenes con el siguiente texto:

Hombre de 54 años con este patrón de calvicie desde hace al menos 10 años. Estuvo expuesto a productos para aclarar la piel, pero no durante varios años. Usó algunas cremas, pero no está seguro de si contenían esteroides. Ahora se ha dado por vencido y ha decidido simplemente vivir con ello usando sombrero en público. Es comprensible que se muestre reacio a la biopsia debido a su apariencia estética.

Pregunta: ¿Diagnóstico probable? ¿Investigaciones especiales? ¿Ensayos terapéuticos?

 







 

Opinión: Existe una alopecia parcheada en las regiones parietooccipital del cuero cabelludo, transformándose en franca alopecia en la región frontal. Con los antecedentes de la utilización de  productos “aclarantes de la piel”, y el uso de cremas con corticosteroides, es muy probable que se trate de ALOPECIA CICATRIZAL. La alopecia cicatrizal es una pérdida de cabello permanente e irreversible de diferentes causas, en la que los folículos pilosos son destruidos y reemplazados por tejido fibroso o cicatricial. En esta entidad el folículo piloso es el objetivo de un proceso inflamatorio, autoinmune o infeccioso (como el líquen plano pilar, la alopecia frontal fibrosante o el lupus discoide), pero también como consecuenciade factores exógenos como en este caso, o a quemaduras, traumatismos físico, cirugías o radioterapia. Las características clínico semiológicas de la alopecia cicatrizal, son la presencia de zonas calvas con bordes bien definidos o piel de aspecto liso y brillante, ausencia de orificios foliculares, y a veces enrojecimiento, inflamación, descamación, picazón, ardor o sensibilidad en el cuero cabelludo, según la causa de base. La caída del cabello puede ser silenciosa y progresiva. El examen dermatoscópico del cuero cabelludo puede utilizarse en el diagnóstico, mostrando ausencia de folículos pilosos, pero la biopsia del cuero cabelludo es fundamental para confirmar el tipo exacto de inflamación y planificar el manejo.Obviamente la historia clínica y los antecedentes del paciente, son fundamentales para sospechar por ejemplo, enfermedades autoinmunes de base. La región lateral en este paciente muestra un aspecto que recuerda a la ALOPECIA DE LA LÚES SECUNDARIA, por lo que hay que considerar este diagnóstico a pesar de los 10 años de evolución. El llamado “patrón apolillado” o “moth eaten alopecia” se caracteriza por múltiples placas alopécicas pequeñas, irregulares, parcheadas y no cicatrizales, que afectan predominantemente las regiones parietales y occipitales del cuero cabelludo, coincidiendo notablemente con la distribución parcheada y heterogénea que se aprecia en las  imágenes de este paciente, sobre todo en la región lateral. Con una simple prueba de VDRL o RPR, se puede confirmar o descartar el diagnóstico. A diferencia de una alopecia cicatrizal definitiva, la alopecia sifilítica suele mantener las aperturas foliculares (es de tipo no cicatrizal en sus fases iniciales), aunque con miniaturización o pelos en "signo de admiración" y eritema perifolicular. La alopecia sifilítica reversible con el tratamiento de elección, la penicilina G Benzatínica 2.4 millones de UI intramuscular en dosis única (o el esquema correspondiente a lues latente indeterminada/tardía si el tiempo de evolución es incierto). Tras la administración de la penicilina, la repoblación folicular suele comenzar en unas pocas semanas o meses, con restitución completa del cabello. Otros diagnósticos a considerar es la ALOPECIA CICATRIZAL CENTRAL CENTRÍFUGA, frecuente en pacientes de ascendencia africana o cabello rizado como el que nos ocupa, con progresión lenta de alopecia cicatrizal en la coronilla o vértice. En contra de este diagnóstico es el compromiso predominante de la región anterior del cuero cabelludo en vez de la región occipital. Otros diagnósticos diferenciales como el LUPUS ERITEMATOSO DISCOIDE, LIQUEN PLANO PILARIS o TIÑA INCÓGNITA  creo que quedan alejados de las principales hipótesis.

Solicitaría análisis completos de laboratorio que incluyan VDRL, VSG, PCR, FAN, TSH, ferritina plasmática

 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Casos Clínicos: Mujer dee 62 años con cáncer de recto y hallazgos inusuales en miembro superior desde el nacimiento.

El Dr. Bozo Radic (Médico/Gastroenterología), Zagreb, Croacia, Policlínica Amruseva compartió este caso en un foro








La paciente femenina de 62 años acudió a una colonoscopia debido a sangrado rectal durante los últimos dos meses. Le realizamos el procedimiento y, lamentablemente, se le diagnosticó cáncer de recto y actualmente se encuentra en radioterapia preoperatoria.

También observamos un cambio muy inusual en su brazo. Nos comentó que tiene ese hemangioma desde que nació y que, durante la primaria, fue operada varias veces sin éxito. Nunca habíamos visto algo similar, pero cabe preguntarse si existe alguna correlación desconocida entre el cáncer de recto y estas graves anomalías vasculares.

 






Dr. Bozo Radic (Médico/Gastroenterología).

Zagreb, Croacia, Policlínica Amruseva.

 



Opinión: Se trata de una entidad muy probablemente genética ya que refiere estuvo presente en el nacimiento, caracterizada por dilataciones vasculares en forma de malformaciones complejas, grandes vasos varicosos o fístulas arteriovenosas, asentando algunas de ellas en zonas azul violáceas. Es también notable, la presencia de hipertrofia de tejidos blandos, que es más notable a nivel de la mano y sobre todo a nivel de los dedos de la mano. Por otro lado, un dato fundamental es que estas alteraciones se ven exclusivamente a nivel de un miembro, en este caso un miembro superior. Por eso, creo que podríamos englobar sindromáticamente el cuadro como un  SÍNDROME DE SOBRECRECIMIENTO VASCULAR SISTÉMICO CONGÉNITO. Una entidad que puede explicar todos estos hallazgos es el SÍNDROME DE KLIPPEL-TRENAUNAY (SKT), que se define clásicamente por la tríada característica de malformaciones capilares cutáneas, algunas veces en forma de manchas Oporto, malformaciones venosas y/o linfáticas (como venas varicosas atípicas o persistencia del sistema venoso marginal), e hipertrofia de tejidos blandos y óseos. Es cierto que el SKT se ve clásicamente en miembros inferiores, sin embargo, está descrito también en los superiores. Además del SKT se pueden plantear como diferenciales otros trastornos congénitos que también pueden generar sobrecrecimiento vascular complejo, y que se las engloba dentro del “Espectro del SKT”, que son las malformaciones asociadas a mutaciones en la vía PIK3CA (PIK3CA-Related Overgrowth Spectrum), como el SÍNDROME PROS o EL SÍNDROME DE CLOVES), también el SÍNDROME DE MAFUCCI y variantes asociadas al gen TEK/TIE2. Todos estos se ocurren por mutaciones que ocurren de forma espontánea (en mosaico) durante el desarrollo fetal, por lo que no son hereditarios. El SÍNDROME DE BLUE RUBBER BLEB NEVUS (conocido también como síndrome de BRBN o SÍNDROME DE BEAN), es también un síndrome de crecimiento vascular sistémico congénito, pero las lesiones, que no suelen ser localizadas sino generalmente más ampliamente distribuidas no se parecen a la de esta paciente, sino que como su nombre lo indica tienen forma de frijol (poroto o “bean”). Otra cosa es la relación que pueda existir entre este hallazgo del examen en la paciente y su patología oncológica (cáncer de recto), digamos que si bien muchas de las entidades mencionadas pueden ocasionar sangrados digestivos por involucramiento de la mucosa del aparato digestivo, en ningún caso se relacionan o se asocian con cáncer. Por lo tanto, creo que hay que interpretarlos como una asociación casual o aleatoria.

Respecto a cómo abordar el estudio diagnóstico de la paciente para caracterizar su patología, más allá del abordaje terapéutico de su cáncer de recto ( el cual no debe ser de ningún modo diferido),  creo que el caso amerita un protocolo diagnóstico que incluya estudios por imagen RMN, eco-Doppler color, radiografías simples del miembro superior y la mano, para descartar compromiso óseo, encondromas u otras lesiones cartilaginosas que apuntarían a  Mafucci, y una angio-TC, que pueda determinar el aspecto y la naturaleza de estas malformaciones vasculares, extensión y complejidad  inclusive para tener en cuenta para posteriores intervenciones terapéuticas como por ejemplo embolización), análisis histopatológico con inmunohistoquímica, y estudios genéticos/moleculares que ayuden a determinar el mecanismo fisiopatológico, sobre todo en caso de síndromes de sobrecrecimiento mosaico (como el espectro PROS relacionado con PIK3CA, TEK/TIE2, GNAQ/GNA11 o MAP3K3), donde las mutaciones son somáticas, es decir que aparecieron durante el desarrollo embrionario y solo están presentes en las células del tejido afectado, no en todo el organismo. Biopsias del tejido afectado, obtenidas directamente del área con sobrecrecimiento/malformación (piel afectada, tejido vascular o fibroadiposo resecado). También Las técnicas de secuenciación molecular como la secuenciación de próxima generación (NGS), permite detectar bajos porcentajes de mosaicismo.

martes, 27 de octubre de 2026

Casos Clínicos: Varón de 28 años con erupción papular generalizada facial

 

Paciente masculino de 28 años en estudio que presenta áreas de alopecia areata desde los 15 años y aproximadamente en esas mismas fechas apareció una erupción generalizada en cara de múltiples neoformaciones, sin antecedentes de carcinomas viscerales en la familia ni NET o Steven Johnson. Revisando literatura solo encontré el término de erupción generalizada de glándulas sebáceas ectópicas o glándulas sebáceas libres.

 












Dr. Roberto Miranda Chapa

Dermatólogo.  Docente de Postgrado de Medicina Familiar y Medicina Interna.

Hospital General Regional 6 del IMSS Tampico

Tamaulipas Mexico.

 



Opinión: Muy interesante Maestro, nunca vi algo igual por su distribución. Se trata efectivamente de neoformaciones papulares puntiformes, del tamaño de una cabeza de alfiler, que parecen tener contenido sebáceo o similar a tensión. Lo más interesante es la extensa distribución facial que involucra la región frontal mejillas, pabellones auriculares, mejillas, surcos nasogenianos, y mentón. Las lesiones en cierta forma recuerdan al liquen amiloide, que se ve clásicamente en la región anterior de las piernas, pero sería raro verlo en la cara. La hiperplasia sebácea familiar, y la queratosis folicular, son otras entidades a considerar sobre todo esta última dado la característica foliculocéntrica de alguna de las lesiones. El síndrome de Cowden, con hamartomas múltiples puede verse ocasionalmente como este paciente. Creo que una biopsia, sobre todo de la región frontal que involucre varias pápulas creo que aportaría a una mejor descripción histológica de las lesiones básicas como por ejemplo si se ven tricolemomas apuntaría a síndrome de Cowden, o fibrofoliculomas. Eventualmente si cabe, hacer estudios genéticos como por ejemplo un panel de genes para genodermatosis, evaluando específicamente el gen PTEN (Cowden), así como FLCN si se sospecha Birt-Hogg-Dubé (BHD), en este último caso una radiografía de tórax podría dar alguna información

Respecto a la alopecia areata, que este paciente presenta también en la región facial con placas alopécicas bien delimitadas en la zona de la barba, no he encontrado asociación con ninguno de los cuadros mencionados