viernes, 20 de marzo de 2026

Paciente femenina de 12 años con hipoglucemia de ayuno.

 

Este caso clínico fue publicado en el último número de NEJM y la resolución se dará a conocer en la revista el día jueves 26 de marzo. Creo que sería interesante elegir una de las opciones, pero, a los fines de que el ejercicio sea de mayor rédito en cuanto a aprendizaje, fundamentar la elección.

 


Historia Clínica 12/03/ 2026

Una niña de 12 años fue ingresada en el servicio de pediatría de este hospital debido a alteración del estado mental, distensión abdominal e hipoglucemia persistente.

La mañana del ingreso hospitalario, la madre de la paciente tuvo dificultades para despertarla. Al despertar, la paciente no podía mantener la mirada y hablaba sin sentido. Su abuela informó que la noche anterior se encontraba bien, que había comido abundantemente y se comportaba con normalidad. La paciente fue trasladada por los servicios de emergencia al servicio de urgencias de este hospital.

Al llegar al servicio de urgencias, la paciente tenía una temperatura temporal de 35,4 °C; los signos vitales eran normales. Parecía enferma y respondía intermitentemente, a veces con monosílabos. Presentaba periodos intermitentes de estupor. Se observaron movimientos espontáneos de brazos y piernas. El nivel de glucosa en sangre era de 30 mg/dL (1,7 mmol/L; rango de referencia: 70 a 110 mg/dL [3,9 a 6,1 mmol/L]); los resultados de otras pruebas de laboratorio se muestran en la Tabla 1. Se administró tratamiento con una ampolla de glucosa intravenosa en agua, con la consiguiente mejoría del estado mental, y se inició una infusión intravenosa continua de dextrosa en agua.

 

Datos de laboratorio:

Hb 14,2 g/dl. Hto 40,5%. VCM 76.4 fl. Glóbulos blancos 6040/ul. Neutrófilos 4730. Linfocitos 2140. Monocitos 360. Basófilos 10. Eosinófilos 10. Plaquetas 280.000/ul. Na 140. K. 3,8. Cl 105. CO2 23. Urea 4 mg/dl. Creatinina 0,37 mg/dl. Glucosa 30 mg/dl. Calcio 9,2 mg/dl. Aspartato aminotransfersasa 37 U/l. Alanino aminotransferasa 22 U/l. FAL 137 U/l. Bilirrubina total 0,3 mg/dl. Albúmina 4,4 g/dl. Globulinas 3,5 g/dl. Cortisol matutino 5,1 ug/dl (5-25). Cortisol post administración de cosintropina 20,6 ug/dl (>15). Ácido úrico 2,5 mg/dl. Insulina uU/ml < 0,4 (2,6-25). Péptido C < 0,1 ng/ml (1,1-4,4). Proinsulina 0,6 pmol/l (3,6-22). Betahidroxibutirato <0,1 mmol/l (0,0-0,4). TSH 0,64 uU/ml (0,55-4,78). Lactato 1,0 mmol/l (0,5-2). Orina normal Urocultivo negativo.

 

La tomografía computarizada (TC) de la cabeza, realizada sin la administración de material de contraste intravenoso, no mostró hidrocefalia, masa intracraneal ni hemorragia parenquimatosa.

Al ingresar al hospital, la paciente no reportó síntomas persistentes ni episodios similares previos, ni consumo de drogas recreativas. Aproximadamente un año antes de este ingreso, había perdido 4 kg de peso involuntariamente durante un período de entrenamiento intenso; posteriormente recuperó parcialmente el peso. Más recientemente, la madre de la paciente había observado que se sentía saciada precozmente y que a menudo dejaba las comidas sin terminar. La revisión de sistemas no reveló estreñimiento, fiebre, mareos al ponerse de pie, tos, rinitis, diarrea, sudoración nocturna, cambios en la pigmentación de la piel, escalofríos, náuseas ni vómitos. Su historial médico destacaba por migrañas vestibulares que habían comenzado a los 7 años. La paciente no tomaba ningún medicamento y tenía las vacunas al día. No tenía antecedentes de reacciones adversas a medicamentos. Vivía en su casa en un suburbio de Massachusetts con su madre, su hermana y su abuela, y no tenía mascotas. Formaba parte del equipo de atletismo en la escuela secundaria y comenzaba el séptimo grado sin problemas académicos ni de desarrollo. La menarquia se había producido a principios de ese año. En su historial familiar destacaban casos de cáncer de próstata, cáncer de mama e hipertensión en sus abuelos maternos.

Al ingresar al servicio de pediatría, la paciente tenía una temperatura oral de 37,0 °C, una presión arterial de 121/61 mm Hg, una frecuencia cardíaca de 89 latidos por minuto, una frecuencia respiratoria de 19 respiraciones por minuto y una saturación de oxígeno del 97 % respirando aire ambiente. Su peso era de 43 kg y su índice de masa corporal era de 18,7. Las mucosas estaban húmedas y no se detectaron lesiones en la orofaringe. No se observó soplo cardíaco en la auscultación y los pulmones estaban limpios. El abdomen estaba distendido, sin dolor a la palpación; presentaba una masa palpable en la pelvis. No había erupción cutánea ni linfadenopatía palpable. La paciente estaba alerta y orientada, con una marcha normal y sin déficits motores ni sensitivos.

La medición posterior del nivel de glucosa en sangre mostró hipoglucemia persistente, con niveles que oscilaban entre 50 y 65 mg por decilitro (2,8 a 3,6 mmol por litro), a pesar de la infusión intravenosa continua de dextrosa. Durante un período de hipoglucemia, los niveles de β-hidroxibutirato, insulina y péptido C estuvieron por debajo de los límites de detección y el nivel de proinsulina fue de 0,6 pmol por litro (rango de referencia, 3,6 a 22,0). Los resultados de pruebas de laboratorio adicionales se muestran en la Tabla 1. Se obtuvieron muestras de sangre para cultivo. El análisis de orina fue negativo para cetonas, células y proteínas.

Se realizaron pruebas diagnósticas y se tomaron decisiones sobre el tratamiento.

Pregunta

¿Cuál es el diagnóstico más probable en este caso?

 

1)         Insuficiencia suprarrenal.

2)         Hiperinsulinismo congénito.

3)         Hipoglucemia facticia.

4)         Síndrome autoinmune de insulina

5)         Insulinoma.

6)         Hipoglucemia en tumores no pertenecientes a los islotes pancreáticos.

 

 

Opinión: Esta paciente de 12 años, con antecedentes de pérdida involuntaria de 4 kg de peso un año antes en relación a entrenamiento intenso que recuperó parcialmente (actualmente IMC normal), presenta últimamente saciedad precoz a quien se halló una masa pelviana en el examen clínico. El motivo de consulta está relacionado con un cuadro de hipoglucemia de ayuno sintomática, expresada por síntomas principalmente neuroglucopénicos, caracterizados por somnolencia (la madre tuvo dificultades para despertarla), bradipsiquia, lenguaje monosilábico, desorientación, confusión, alteraciones de la conciencia con tendencia al estupor, sin haber presentado coma en ningún momento. Todos estos síntomas respondieron a la administración de una ampolla de glucosa. La glucemia previa a la administración de glucosa había sido de 30 mg/dl, con lo cual la tríada de Whipple está presente en forma completa. Nunca antes refiere haber presentado episodios similares. Durante su internación se obtuvieron muestras de sangre y orina de los que es importante destacar como datos positivos, una glucemia de 30 mg/dl, un cortisol en ayunas normal con una buena respuesta a la ACTH, lo cual descarta insuficiencia suprarrenal, insulinemia, péptido C y proinsulina en niveles bajos descarta insulinoma, e hipoglucemia facticia. El betahidroxibutirato, estaba en valores normales lo que descarta cetosis asociada. De los datos de laboratorio provistos en la historia, además de la hipoglucemia confirmada, hay otros datos que son importantes para entender la fisiopatología de lo que le está pasando a esta paciente e ir al mismo tiempo descartando diagnósticos propuestos como opciones múltiples. En principio hay que decir que estamos ante una HIPOGLUCEMIA, CON INSULINA SUPRIMIDA Y SIN CETOSIS. Todo esto se puede asegurar dado que una insulina de <0,4 se considera suprimida, lo mismo que lo están el Péptido C y la Proinsulina. El β-hidroxibutirato bajo sin embargo, es interesante ya que si la supresión del efecto insulínico fuese efectivo, como sería de esperar con estos niveles de insulinemia, debiera haber un aumento del β-hidroxibutirato el cual está bajo. Este dato nos permite afirmar que existe algo que está logrando un “efecto insulínico”. Este dato es muy importante, sobre todo en una paciente en quien se ha encontrado una masa abdominal, lo cual nos permite proponer la hipótesis de una HIPOGLUCEMIA DEBIDA A UN TUMOR NO PERTENECIENTE A LOS ISLOTES PANCREÁTICOS, que por otro lado es una de las opciones del ejercicio, que podría estar elaborando, por ejemplo, Insulin-like growth factor 2 (IGF-2). El diagnóstico de síndrome autoinmune por insulina se puede descartar dado que, además de la hiperinsulinemia, estos cuadros son causa de hipoglucemia post prandiales, y se acompañan generalmente de respuesta adrenérgica, (sudoración fría, temblores, palpitaciones, ansiedad y hambre intensa), ausentes en esta paciente con hipoglucemia de ayunas y síntomas exclusivamente neuroglucopénicos. Por el mismo motivo, se puede descartar el hiperinsulinismo congénito

En conclusión, creo que una hipoglucemia debida a un tumor no pertenecientea los islotes pancreáticos (Non-Islet Cell Tumor Hypoglycemia) es la mejor explicación en este caso y la única de las opciones planteadas que encaja perfectamente en el cuadro de la paciente

Ahora bien, la hipoglucemia puede ser causada por varios tumores no insulares. La hipoglucemia por tumores de células no insulares (HNIC) es una complicación rara pero grave de la malignidad. La causa más común de este tipo de hipoglucemia es la producción tumoral de un factor similar a la insulina (p. ej., factor de crecimiento similar a la insulina 2 [IGF-2] procesado incompletamente), que estimula los receptores de insulina, aumentando así la utilización de glucosa y disminuyendo su producción. La HNIC ocurre más comúnmente en pacientes con tumores mesenquimales, fibromas, carcinoides, mielomas, linfomas, carcinomas hepatocelulares y colorrectales. La causa principal de la HNIC parece ser el aumento de la utilización de glucosa (particularmente en el músculo esquelético) y la inhibición de la liberación de glucosa por el hígado (glucogenolisis o gluconeogénesis). Esto se debe a la secreción tumoral de factor de crecimiento similar a la insulina 2 (IGF-2) procesado incompletamente, denominado pro-IGF-2, o, menos frecuentemente, IGF-1. Por supuesto, si está disponible la metodología sería importante la medición de los niveles de IGF-1, IGF-2 y pro-IGF-2 séricos. Pero creo que el paso siguiente más importante debe ser, con la paciente internada y con infusión de dextrosa y controles de glucemia varias veces por día (cada 4 horas?), confirmar y tratar la presencia del tumor pelviano detectado en el examen. La extirpación completa de este tipo de tumores cura la hipoglucemia. Si el tumor no es resecable, generalmente se realiza una reducción paliativa del volumen tumoral. Dependiendo del tipo de tumor, se puede utilizar quimioterapia, radiación, crioablación, ablación por radiofrecuencia o embolización selectiva de los vasos sanguíneos que alimentan el tumor para controlarlo y mejorar la hipoglucemia. En casos donde la neoplasia maligna subyacente no puede ser tratada, se requiere terapia médica para prevenir la hipoglucemia recurrente. La selección de fármacos que elevan la glucosa debe hacerse en conjunto con el conocimiento de la posible interacción con la quimioterapia. Por lo tanto, la NICTH es a menudo un trastorno tratado por el oncólogo. La presencia de hipoglucemia en estos pacientes generalmente se asocia con un mal pronóstico. En series de casos e informes, la hipoglucemia se controló con glucocorticoides , análogos de somatostatina y diazóxido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Casos Clínicos: Paciente asculino de 25 años con máculas hipopigmentadas en la supreficie corporal.

 

El Dr. Fabian Vivar de Cuenca Ecuador envía estas imágenes con el siguiente texto:




Buenos días doctor, le comparto el caso de un pacientes de 25 años de edad, acude por otra patología, Pero al momento se la inspección presenta  lesiones hipopigmentadas distribuidas de manera general respetando rostro y manos , con más acentuación en región axilar bilateral, genitales y miembros inferiores.

 

 



 



Dr. Fabian Vivar.

Cuenca. Ecuador.

 


Opinión: Lo que se ve a nivel de la axila son máculas intensamente hipopigmentadas, diferenciadas en forma muy clara de la piel no afectada por el fenómeno. Se ve además en la imagen, en áreas no afectadas por la hiperpigmentación, lo que impresiona como ACANTOSIS NIGRICANS, y a nivel del brazo, se ven asimismo ESTRÍAS ALBA, como suele verse en la obesidad o en situaciones en las que las fibras elásticas de la dermis se estiran demasiado rápido como en la adolescencia.  La acantosis nigricans asociada a estrías alba hacen sospechar sobrepeso y síndrome metabólico. Volviendo a las placas de hipopigmentación de la axila (las de la pierna son más difíciles de analizar), se acompañan de un dato interesante que es la POLIOSIS asociada, es decir de la pérdida de pigmentación del pelo, lo que apunta a afectación de los melanocitos y por lo tanto, esta poliosis asentando en una placa de hipopigmentación, hacen sospechar en primer lugar de VITÍLIGO. Hay que decir también que en la pierna también existe despigmentación pilosa en las zonas de hipopigentación. Creo que hubiese sido de gran ayuda, ya que se trata, por lo que dice la historia de una forma más generalizada de hipopigmentación, tener mayor cantidad de imágenes. Siempre que estamos frente a este tipo de cuadros, hay que saber si se trata de un trastorno adquirido, o bien las presenta desde que nació. También saber si las máculas han ido creciendo, y si pican, o están inflamadas. En vitíligo es de esperar que no piquen, ni duelan, ni estén inflamadas ni descamen. El vitíligo se produce como consecuencia de la destrucción de melanocitos, sea esto por causas genéticas, autoinmunes, neuronales, bioquímicas, de estrés oxidativo, o infecciones virales. Aunque las teorías autoinmunes y de estrés oxidativo son las más aceptadas. En cuanto a la autoinmunidad, aceptada como la causa más probada del vitíligo, se puede asociar con varias enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, diabetes mellitus tipo 1, alopecia areata, anemia perniciosa, artritis reumatoide, el síndrome poliglandular autoinmune y psoriasis. Por lo tanto, si se confirmara el diagnóstico de vitíligo, habría que realizar un relevamiento de estas entidades en el momento de la consulta, y, periódicamente en el seguimiento clínico. Aunque el diagnóstico de vitíligo es generalmente clínico, la observación con lámpara de Wood permite ver que las áreas despigmentadas emiten una fluorescencia azul-blanco brillante y aparecen claramente delimitadas. La dermatoscopía también puede ser de ayuda, ya que pueden mostrar en el caso de vitíligo, pigmentación perifolicular residual y telangiectasia, ausentes en otros trastornos de hipopigmentación. Algunos diferenciales que siempre deben plantearse frente a un supuesto vitíligo son el NEVO DESPIGMENTOSO, o NEVOS ACRÓMICO, que en este caso se descarta por ser un trastorno generalizado, la PITIRIASIS ALBA, que también se puede descartar ya que afecta más a niños y además en este caso no está afectada la cara, la HIPOMELANOSIS GUTTATA IDIOPÁTICA que suelen ser máculas mucho más pequeñas que la de este paciente, la TIÑA VERSICOLOR, causada por levaduras saprófitas del género Malassezia ( Pityrosporum ), pero se trata de máculas más pálidas y además descamativas, y observadas con lámpara de Wood suelen presentar fluorescencia de color amarillo dorado. El NEVO HALO, o NEVO DE SUTTON es una sola lesión, a diferencia de este caso. La HIPOMELANOSIS MACULAR PROGRESIVA también suelen ser placas descamativas. Por último, las LEUCODERMIAS QUÍMICAS O INDUCIDAS POR FÁRMACOS y por eso hay que explorar antecedentes laborales o de exposiciones a derivados fenólico-catecólicos, como el éter monobencílico de hidroquinona, el para-terc-butil-catecol, el para-terc-butil-fenol, la parafenilendiamina y el aminofenol, el para-terc-amil-fenol, la hidroquinona y el éter monometílico, tintes, perfumes, detergentes, limpiadores, insecticidas, condones de goma, pantuflas de goma, calcetines y zapatos negros, delineador de ojos, delineador de labios, lápiz labial, pasta de dientes, antisépticos con derivados fenólicos, jabón "germicida" que contiene yoduro, mercurio y compuestos que contienen arsénico. Fármacos como corticosteroides tópicos o intralesionales potentes pueden inducir hipopigmentación en el lugar de aplicación, especialmente en personas con piel oscura. Puede presentarse una despigmentación similar al vitíligo en pacientes tratados con el inhibidor del receptor del factor de crecimiento epidérmico gefitinib , el inhibidor de la tirosina quinasa mesilato de imatinib, interferón pegilado y parche transdérmico de metilfenidato.

 

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Casos Clínicos: Paciente femenina de 50 años con mixedema formación en dorso de pie

 

Un colega envió este caso que fue tomado de otro grupo para ser discutido en el Rincón

 

Buenas tardes doctor, le comento un caso para ver qué opina el grupo y por supuesto me interesa su opinión.

Paciente femenina de 50 años




Esta lesión fue causada por mixedema, un síntoma de hipotiroidismo. El Mixedema, más común en miembros inferiores, es una forma de edema sin fóvea causada por la acumulación de mucopolisacáridos y agua. El hipotiroidismo puede ser tratado médicamente, y en este caso, la masa fue removida quirúrgicamente. La segunda foto muestra el resultado después de 18 meses de la cirugía. El paciente necesita inyecciones subcutáneas de cortisona regularmente.

 



Opinión: Lo que se ve es una formación proliferativa de color eritemato violáceo, con aspecto redundante y de piel de naranja, que ocasiona deformidad anatómica de la región dorsal del pie desde la articulación tibiotarsiana hasta la base del hallux. Creo que puede existir una confusión cuando se dice que esta formación se trata de mixedema hipotiroideo. Es cierto que el hipotiroidismo puede ser el responsable de un edema más duro que el edema por acumulación de agua y sales de sodio principalmente, en situaciones como la insuficiencia venosa, sin fóvea, que es llamado mixedema y que es ocasionado por infiltración de la piel por glicosaminoglicanos con retención hídrica asociada. Pero el mixedema hipotiroideo es más generalizado, pudiendo en casos severos ser universal, y cuando por ejemplo afecta la cara, especialmente en la zona de los párpados dan a la facies del paciente un aspecto tan típico, que permite hacer el diagnóstico por la simple observación. Pero el mixedema hipotiroideo no es, hasta donde yo sé, tan localizado como en este caso. Sí en cambio, se puede ver mixedema localizado en el hipertiroidismo, y de allí puede venir la confusión.  Pero en esos casos estamos hablando de la MIXEDEMA PRETIBIAL también llamado DERMOPATÍA TIROIDEA, o DERMOPATÍA INFILTRATIVA y que se asocia a la ENFERMEDAD DE GRAVES. Es la causa del tercer componente de la tríada clásica de la enfermedad de Graves (bocio, orbitopatía y mixedema pretibial). Hay que tener en cuenta que no suele siempre limitarse al área pretibial, sino que puede afectar el tobillo y el dorso del pie, como podría ser este caso, aunque también puede presentarse en los codos, las rodillas, la parte superior de la espalda y el cuello. El mixedema pretibial solía ocurrir en hasta el 5 por ciento de los pacientes con enfermedad de Graves y el 15 por ciento de los pacientes con enfermedad de Graves y enfermedad ocular tiroidea, pero la incidencia hoy ha disminuido considerablemente, probablemente porque el diagnóstico de hipertiroidismo de Graves ahora se establece mucho más temprano y la terapia antitiroidea se inicia antes. Es el resultado de la acumulación en la dermis de glicosaminoglicanos (GAG), especialmente ácido hialurónico, secretado por fibroblastos bajo la estimulación de citocinas locales. Las citocinas surgen de una infiltración linfocítica, que se ve mejor en lesiones tempranas. Los cambios patológicos característicos resultantes son edema mucinoso y la fragmentación de fibras de colágeno con deposición de mucopolisacáridos ácidos (ácido hialurónico) en la dermis papilar y reticular, con extensión posterior a tejido más profundo. Está relacionada o es similar a la manifestación retroorbitaria de la oftalmopatía tiroidea. Los pacientes con mixedema pretibial casi siempre presentan oftalmopatía tiroidea, y se caracterizan por presentar concentraciones séricas muy elevadas de anticuerpos contra el receptor de la hormona estimulante de la tiroides (TSH). El diagnóstico diferencial a veces se puede plantear con otras dermatosis inflamatorias como las DERMATITIS POR ESTASIS LINFÁTICO Y VENOSO CRÓNICOS, la MUCINOSIS CUTÁNEA, el LIQUEN AMILOIDEO, y la NECROBIOSIS LIPOÍDICA DIABÉTICA, pero en todos los casos hay elementos clínicos en la historia que permiten diferenciar entre todos estos diagnósticos. También, aunque solamente relacionado con el aspecto de la superficie de esta lesión, puede tener algún parecido con los NEUROFIBROMAS PLEXIFORMES, en relación a NF1. El tratamiento del mixedema pretibial puede ser inicialmente no farmacológico, lo cual incluye la eliminación de los factores de riesgo como evitar el tabaco, bajar de peso y normalizar la función tiroidea. La normalización de la función tiroidea no necesariamente mejora el mixedema pretibial, así como tampoco mejora la orbitopatía. Se pueden utilizar medias de compresión. El tratamiento quirúrgico va seguido de recidiva del proceso. El tratamiento farmacológico suele ser con corticosteroides tópicos de alta potencia con o sin oclusión, o bien corticoides intralesionales si no se mejora con tratamiento tópico. Para los casos muy resistentes al tratamiento se puede probar con un anticuerpo monoclonal humano utilizado para tratar la enfermedad ocular tiroidea moderada a grave. Actúa bloqueando el receptor del factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1R), llamado teprotutumab (Tepezza)

 

martes, 17 de marzo de 2026

Mujer de 18 años con cefalea e hipertensión arterial.

Una mujer de 18 años se presentó al departamento de emergencias de este hospital debido al empeoramiento de su dolor de cabeza e hipertensión.

La paciente se encontraba en su estado de salud habitual hasta 6 años antes de esta presentación, cuando comenzó a notar cefaleas intermitentes, que su médico de cabecera diagnosticó como cefaleas tensionales y migrañosas. Las cefaleas remitieron tras la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Un año antes de la presentación actual, la paciente presentaba cefaleas diarias cada vez más intensas, que solían presentarse por la mañana y, en ocasiones, la despertaban. Las cefaleas se describían como dolor bitemporal y pulsátil, con náuseas, fotofobia y escotoma centelleante asociados. La paciente fue derivada a la clínica de neurología pediátrica de este hospital para su evaluación.

La evaluación de la paciente en la clínica de neurología fue notable por una presión arterial de 164/100 mm Hg, que se atribuyó a una cefalea en el momento de la lectura de la presión arterial. La marcha y el estado mental eran normales, y no se presentaron déficits motores ni sensoriales. El examen de fondo de ojo mostró discos ópticos nítidos en ambos ojos; sin embargo, dado el historial médico de la paciente, se sospechó clínicamente un aumento de la presión intracraneal. Se solicitó una resonancia magnética (RM) de la cabeza y se recomendó un examen oftalmológico formal, pero ninguno de los dos se realizó en ese momento. Se inició tratamiento con propranolol que ayudó a aliviar sus síntomas, pero se suspendió después de 2 meses debido al insomnio y la depresión. Se prescribió amitriptilina, que también proporcionó un alivio parcial.

Tres semanas antes de la presentación actual, la paciente fue evaluada en la clínica de neurología pediátrica de este hospital por empeoramiento de sus cefaleas que ya no respondían al tratamiento. También se observó un nuevo síntoma: náuseas matutinas con arcadas. Una prueba de embarazo en orina fue negativa y la paciente atribuyó los síntomas a reflujo gastroesofágico. La presión arterial era de 130/72 mmHg, lo cual era consistente con las lecturas recientes de presión arterial, y el examen neurológico fue nuevamente normal, aunque el fondo de ojo no se pudo visualizar bien en el momento del examen. Debido al aumento de la frecuencia y la gravedad de sus cefaleas y la preocupación clínica constante por el aumento de la presión intracraneal, se le prescribió topiramato, se reordenó una resonancia magnética de la cabeza y se le instó nuevamente a someterse a un examen oftalmológico.

La resonancia magnética de la cabeza, realizada tras la administración de un medio de contraste intravenoso a base de gadolinio, no mostró evidencia de infarto, trombosis, hemorragia, masas ni elevación de la cabeza del nervio óptico. Sin embargo, una fundoscopía, realizada tras la dilatación pupilar en una clínica oftalmológica local, reveló un edema de papila. Posteriormente, se realizó una punción lumbar, en la que se observó una presión de apertura de 36 cm de agua (rango normal: 10-20) y una presión de cierre de 10 cm de agua tras la extracción de 10 ml de líquido cefalorraquídeo (LCR). El análisis del LCR mostró recuentos celulares y niveles de proteínas totales normales. Se diagnosticó hipertensión intracraneal idiopática y se cambió el tratamiento de topiramato a acetazolamida.

Unos días después, el paciente acudió al servicio de urgencias pediátricas de este hospital con una cefalea intensa y debilitante. La cefalea era bitemporal con dolor opresivo y náuseas y fotofobia asociadas, y era refractaria a la administración de sumatriptán, ondansetrón y naproxeno. La presión arterial era de 207/143 mm Hg. Una radiografía de tórax anteroposterior mostró prominencia de la vasculatura perihiliar con opacidades perihiliares en ambos pulmones y manguito peribronquial compatible con edema pulmonar. Se inició tratamiento con solución de Ringer lactato, sulfato de magnesio intravenoso y acetaminofén, y la cefalea remitió. Debido a la hipertensión grave, se inició una infusión continua de nicardipino y se realizó monitorización hemodinámica invasiva con un catéter intraarterial colocado en la arteria radial izquierda. El paciente ingresó en la unidad de cuidados intensivos pediátricos.

La temperatura oral era de 36,1 °C, la presión arterial de 170/74 mm Hg, la frecuencia cardíaca de 102 latidos por minuto, la frecuencia respiratoria de 22 respiraciones por minuto y la saturación de oxígeno del 96% mientras la paciente respiraba aire ambiente. El peso era de 110 kg y el índice de masa corporal era de 36,4. Parecía fatigada, pero no presentaba sufrimiento agudo. No había distensión venosa yugular presente, y la auscultación del corazón y los pulmones no reveló anormalidades. No había soplos abdominales ni linfadenopatía palpable. Las piernas estaban calientes, con pulsos distales palpables y no había edema presente. Un examen neurológico no mostró déficits motores o sensitivos.

El historial médico de la paciente destacaba síndrome de ovario poliquístico, migraña y cefalea tensional. Los medicamentos incluían amitriptilina, norgestimato-etinilestradiol y acetazolamida. Además, se administraron naproxeno, ondansetrón y sumatriptán según fuera necesario para los síntomas de cefalea. Aunque la dosis de amitriptilina se había aumentado 3 semanas antes de esta evaluación, el tratamiento con este fármaco se suspendió debido a xerostomía. No tenía antecedentes de alergia a medicamentos. Sus antecedentes familiares destacaban por enfermedad inflamatoria intestinal en sus dos hermanos gemelos, pero no había antecedentes de hipertensión ni cardiopatía. La paciente era una estudiante de secundaria que había sido aceptada en la universidad y residía en una zona urbana de Nueva Inglaterra con sus padres y hermanos. No consumía descongestionantes de venta libre, suplementos, alcohol, tabaco ni drogas recreativas.

El nivel plasmático de potasio fue de 2,0 mmol por litro (rango normal, 3,4 a 5,0), y el nivel plasmático inicial de creatinina fue de 1,19 mg por decilitro (rango de referencia, 0,50 a 1,50 mg por decilitro), con mejoría a 0,87 mg por decilitro después de la administración de líquidos intravenosos; el valor basal se había informado en 0,60 mg por decilitro. Los datos de laboratorio adicionales eran:  Hb 15,1 g/dl,  Hto 42,5%, BG 10120/Ul, plaquetas 350000/uL  sodio 132, potasio 2, cloro 90, CO2 26, urea 16 mg/dl, creatinina 1,19 mg/dl, aspartato aminotransferasa 25 U/L, Alanino amino transferasade 23 U/L, FAL 127 U/L (45-87), Troponina T de alta sensibilidad 43 ng/L (0-9), VSG 49 mm/h, PCR 44 mg/L (<8), TSH 5,99 mUi/ml (0,4 -5).

La orina mostró proteinuria 2+ y una gravedad específica de 1,001, con 640 mg de proteína total excretada durante 24 horas. El nivel de tirotropina estaba ligeramente elevado a 5,99 mUI por litro (rango de referencia, 0,40 a 5,00), con niveles normales de tiroxina libre. Los niveles plasmáticos de metanefrina y normetanefrina se encontraban dentro de los límites normales. Los niveles séricos del complemento eran normales y no se detectaron anticuerpos antinucleares. Las pruebas toxicológicas en orina resultaron negativas para cocaína y anfetaminas.

Un electrocardiograma de 12 derivaciones ( Figura 1 ) mostró taquicardia sinusal con depresiones inferoapicales del segmento ST y voltajes prominentes, hallazgos sugestivos de hipertrofia ventricular izquierda, así como la presencia de una onda U. La ecocardiografía transtorácica mostró hipertrofia ventricular izquierda de moderada a grave con función sistólica normal. La ecografía renal y de la vasculatura renal mostró parénquima normal, velocidades e índices de resistencia normales en ambos lados.

 


Figura 1 Electrocardiograma

Un electrocardiograma de 12 derivaciones muestra taquicardia sinusal con depresiones del segmento ST inferolaterales e inversiones de la onda T, hallazgos que indican isquemia subendocárdica o hipertrofia ventricular. También se observa una amplitud prominente de la onda R en la derivación V⁻¹ , una amplitud de la onda S en la derivación V⁻¹ y una onda R en aVL (>11 mm de amplitud), todos ellos hallazgos sugestivos de hipertrofia ventricular izquierda. Las ondas U observadas en V⁻² , V⁻³ y V⁻¹ son compatibles con hipopotasemia grave.

 

Debido a la hipertensión persistente, se inició una infusión continua de fentolamina, además del tratamiento con labetalol oral. La paciente presentó hipopotasemia refractaria a pesar de la suplementación diaria de potasio; finalmente, se inició tratamiento con espironolactona, lisinopril y losartán, lo que se asoció con una mejoría de los niveles séricos de potasio.

Se realizó un procedimiento diagnóstico y terapéutico.

 

 

Diagnóstico diferencial

Esta joven presentó cefaleas debilitantes, presumiblemente debido a hipertensión refractaria. El diagnóstico diferencial de la hipertensión en una adolescente incluye la enfermedad del parénquima renal, tanto aguda como crónica, y afecciones extrarrenales como enfermedades endocrinas, consumo de medicamentos y anomalías vasculares congénitas.

 

Enfermedades del parénquima renal

Las causas comunes de hipertensión secundaria en niños y adolescentes son la lesión renal aguda y la enfermedad renal crónica. Las posibilidades incluyen pielonefritis aguda, que puede resultar del reflujo vesicoureteral; glomerulonefritis, que puede ocurrir después de una infección estreptocócica; y nefropatía por reflujo, que es la cicatrización renal que puede ser causada por cualquier enfermedad crónica del parénquima renal. Sin embargo, esta paciente no tenía antecedentes de enfermedad renal. La evaluación de laboratorio inicial fue notable por un nivel de creatinina en sangre de 1,19 mg por decilitro, que mejoró rápidamente a 0,87 mg por decilitro, descartando efectivamente la insuficiencia renal aguda como la causa de su presión arterial elevada. Además, no se presentó hematuria, lo que también descartó la glomerulonefritis aguda como diagnóstico.

 

Enfermedades extrarrenales asociadas con hipertensión

Las causas extrarrenales de hipertensión secundaria incluyen el hiperaldosteronismo primario, una de las causas más comunes de hipertensión resistente al tratamiento en niños y adolescentes. Sin embargo, la hipopotasemia solo se presenta en aproximadamente un tercio de los pacientes con hiperaldosteronismo primario. En niños y adolescentes con hiperaldosteronismo primario, la hiperplasia suprarrenal idiopática bilateral es más frecuente que un único adenoma productor de aldosterona (síndrome de Conn) y se asocia con niveles elevados de aldosterona y niveles suprimidos de renina.

En mujeres jóvenes con hipertensión de inicio temprano, acelerada o resistente, es importante considerar la displasia fibromuscular, cuya incidencia puede alcanzar el 7,5 % en mujeres hipertensas menores de 50 años. Si bien la hipopotasemia no es una característica primaria de esta afección, puede presentarse hiperaldosteronismo secundario por hipoperfusión renal. Si bien la angiografía por tomografía computarizada (TC) es la prueba de imagen estándar para el diagnóstico de displasia fibromuscular, la paciente presentó velocidades e índices de resistencia normales en la ecografía vascular renal, lo que redujo la probabilidad de estenosis de la arteria renal.

La hipertensión en personas menores de 40 años es una indicación para realizar pruebas de detección del síndrome de Cushing, que puede manifestarse con signos físicos (p. ej., estrías moradas de más de 1 cm de ancho, obesidad central, plétora facial y debilidad muscular proximal), ninguno de los cuales se presentó en este paciente. En pacientes con síndrome de Cushing, la hipertensión y la hipopotasemia son consecuencia de los efectos mineralocorticoides del cortisol. Las pruebas de detección incluyen una prueba de cortisol salival nocturna, una prueba de cortisol libre en orina de 24 horas o una prueba de supresión con dexametasona (1 mg) durante la noche.

El síndrome de Liddle es un trastorno monogénico poco frecuente que puede provocar hipertensión secundaria. Este trastorno autosómico dominante está causado por variantes en los genes de los canales de sodio epiteliales ( SCNN1A , SCNN1B o SCNN1G ), que provocan una reabsorción excesiva de sodio. Los pacientes con síndrome de Liddle, que suelen ser mucho más jóvenes que este paciente, presentan hipertensión, hipopotasemia y, a diferencia de quienes presentan hiperaldosteronismo primario, niveles característicamente bajos de renina y aldosterona. Si se sospecha la presencia de síndrome de Liddle mediante pruebas de laboratorio, las pruebas genéticas son esenciales para su confirmación.

Finalmente, los pacientes con feocromocitoma pueden presentar características similares a las observadas en este paciente: hipertensión episódica grave asociada con cefaleas e hipopotasemia (causada por caliuresis inducida por catecolaminas). El cribado consiste en medir los niveles plasmáticos de metanefrinas libres o de metanefrinas y normetanefrinas fraccionadas en orina de 24 horas. Sin embargo, los resultados de las pruebas séricas de metanefrinas y normetanefrinas fueron finalmente normales en este paciente, lo que hace improbable la presencia de un feocromocitoma.

 

Toxinas y medicamentos

El análisis de toxicología urinaria de esta paciente no mostró evidencia de consumo de estimulantes ni cocaína, y sus antecedentes médicos destacaban por el escaso uso de AINE y la ausencia de descongestionantes de venta libre, conocidos causantes de hipertensión. Si bien los anticonceptivos orales a base de estrógenos se han asociado con la exacerbación de la hipertensión, el largo historial de la paciente con este medicamento, así como la dramática presentación, hicieron que esta fuera una causa improbable de su hipertensión.

 

Anomalías vasculares congénitas

Se debe considerar la coartación aórtica en adolescentes con hipertensión. Este paciente se sometió a un ecocardiograma que no mostró evidencia de coartación aórtica, pero sí mostró hipertrofia ventricular izquierda, hallazgo que sugiere hipertensión grave y de larga evolución.

En este punto de la evaluación, se habían descartado la mayoría de las posibles causas de la hipertensión refractaria y la hipopotasemia de este paciente, excepto el hiperaldosteronismo primario o la hipertensión hiperreninémica primaria. Esta última podría deberse a un tumor primario renal poco común, como un reninoma. Para descartar estos posibles diagnósticos, se obtuvieron imágenes abdominales y pélvicas y se midieron la actividad de la renina plasmática y la concentración de aldosterona.

 

Pruebas de diagnóstico

La angiografía por TC del abdomen y la pelvis no mostró evidencia de estenosis de la arteria renal. El paciente tenía arterias renales simples bilaterales que se originaban en la aorta abdominal sin estrechamiento radiológicamente significativo ( Figura 2A ). Se observó una lesión hipodensa en la región interpolar del riñón izquierdo, con un foco más hipodenso a lo largo de su margen superior. La lesión mostró un realce de bajo nivel en las imágenes obtenidas después de la administración de material de contraste intravenoso ( Figura 2B y 2C ). Se realizó una RMN, obtenida después de la administración de material de contraste intravenoso a base de gadolinio, para una caracterización adicional y reveló una lesión con una señal predominantemente hipointensa en las imágenes ponderadas en T1 y T2 y un componente quístico que medía 8 mm de diámetro ( Figura 2D y 2E ). Muchos de los hallazgos de imagen en este paciente son inespecíficos y tienen características que se superponen con muchas masas renales pequeñas, como el carcinoma papilar de células renales, el reninoma y el angiomiolipoma sin grasa, entre otros.

 


Figura 2. Estudios de imagen del abdomen y la pelvis.

Una imagen tridimensional volumétrica de la aorta abdominal y las arterias ilíacas (Panel A) no muestra evidencia de estenosis ni anomalías de la arteria renal. Una imagen axial de TC, obtenida en la fase portovenosa tras la administración de contraste intravenoso (Panel B), revela una masa hiporealzante parcialmente exofítica en el riñón izquierdo (flecha). Una imagen sagital obtenida de una TC con contraste en la fase portovenosa (Panel C) muestra la misma lesión (flecha blanca), con un foco más hipodenso a lo largo de su margen superior (flecha negra). Una RM axial ponderada en T1, obtenida tras la administración de contraste intravenoso (Panel D), muestra una lesión hipointensa e hiporealzante en el riñón izquierdo (flecha). Una RM coronal ponderada en T2 (Panel E) muestra la lesión con una señal predominantemente hipointensa (flecha blanca) y un pequeño componente quístico superior (flecha negra).

 

El cuarto día de hospitalización, el nivel plasmático de renina estaba gravemente elevado, alcanzando 150 ng por mililitro por hora (rango de referencia: 1,2 a 2,4). El nivel de aldosterona era de 4,1 ng por decilitro (rango de referencia: <21).

 

Diagnóstico diferencial adicional

Fue sorprendente que este paciente presentara un nivel de aldosterona en el límite inferior del rango normal. Dado el alto nivel de renina, esperábamos que también estuviera elevado, pero no fue así. En el momento de la prueba, el paciente no recibía un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) ni un antagonista del receptor de angiotensina II; por lo tanto, una posible explicación de este resultado fue una inexactitud debida a una interferencia con el análisis o un error de laboratorio. Además, la presencia de hiperreninemia también descartó causas monogénicas de hipertensión, que se asocian universalmente con una actividad muy baja de la renina plasmática.

Dada la actividad extremadamente alta de la renina plasmática, la hipopotasemia refractaria y la presencia de una única masa renal, consideramos que el diagnóstico más probable era un reninoma. Consultamos con el servicio de urología para evaluar a este paciente y considerar una posible resección quirúrgica de la masa renal. La resección se programó para seis semanas después a fin de tener tiempo para controlar la hipertensión refractaria del paciente con medicación.

Diagnóstico presuntivo

Hipertensión hiperreninémica por reninoma.

 

Curso Inicial de Gestión y Hospitalaria

En urgencias, la presión arterial del paciente era superior a 200/100 mmHg. Tras la administración intravenosa de las dosis iniciales de labetalol, se inició una infusión continua de nicardipina y el paciente ingresó en la unidad de cuidados intensivos pediátricos. El objetivo inicial del tratamiento era reducir la presión arterial sistólica en un 25 % en 24 horas.

El segundo día de hospitalización, se añadió una infusión continua de fentolamina al régimen de tratamiento del paciente. Este inhibidor alfa-adrenérgico se eligió mientras se esperaban los resultados de la prueba de metanefrina plasmática para limitar el uso de betabloqueantes. En el contexto de un posible feocromocitoma, el uso de betabloqueantes como tratamiento antihipertensivo puede provocar una estimulación alfa-adrenérgica sin oposición, lo que puede exacerbar la hipertensión. Lamentablemente, la adición de este agente no logró el nuevo objetivo terapéutico ese día: reducir la presión arterial sistólica a cerca de 160 mmHg.

Al tercer día de hospitalización, se añadió espironolactona al régimen de tratamiento para un mayor control de la presión arterial y por su efecto ahorrador de potasio, dada la hipopotasemia persistente del paciente a pesar de la administración frecuente de suplementos de potasio. Incluso con la adición de espironolactona, la presión arterial sistólica se mantuvo elevada (rango: 160-170 mmHg).

Debido a la actividad de la renina plasmática notablemente elevada, se añadió captopril al régimen antihipertensivo existente. Se eligió captopril por su vida media relativamente corta, lo que facilitaría los ajustes de dosis. Sorprendentemente, la presión arterial no mejoró a pesar de los aumentos progresivos de la dosis de captopril hasta alcanzar la dosis máxima. Finalmente, se cambió el tratamiento de captopril a lisinopril. También se inició el tratamiento con losartán, un antagonista de los receptores de angiotensina II, para permitir la reducción gradual y posterior interrupción de la infusión continua de nicardipino. Además, se consideró útil la combinación del antagonista de los receptores de angiotensina II con un inhibidor de la ECA para abordar cualquier producción adicional de angiotensina II que no se pudiera prevenir con la inhibición previa de la ECA.

A pesar de estas intervenciones, la presión arterial sistólica del paciente no pudo mantenerse consistentemente por debajo de 150 mmHg; por lo tanto, se añadió labetalol oral al régimen de tratamiento, lo que finalmente permitió suspender la infusión de nicardipino. Aunque ya no fue necesario el tratamiento con antihipertensivos parenterales, la paciente permaneció hipertensaa a pesar de recibir dosis máximas de lisinopril, losartán, labetalol y espironolactona.

Antes de que la paciente fuera dada de alta, se inició tratamiento con un inhibidor directo de la renina, aliskiren, para controlar mejor la presión arterial, dada la preocupación por la hipertensión hiperreninémica. Se mantuvieron todos los demás medicamentos a dosis máximas, y se le dio de alta del hospital con instrucciones de controlar la presión arterial en casa.

 

Manejo quirúrgico

Seis semanas después de la hospitalización inicial por hipertensión refractaria, el paciente ingresó para la resección de la masa renal. Una masa renal predominantemente sólida de 2,9 cm de diámetro identificada en estudios de imagen tendría un número limitado de posibles diagnósticos. En adultos, la probabilidad de que una masa renal pequeña sea un carcinoma de células renales es de aproximadamente el 80 % .

Aunque el carcinoma de células renales es poco común en la población pediátrica y en adultos jóvenes, con una tasa estandarizada por edad de 0,6 casos por 100 000 personas-año, aún debería seguir siendo una de las principales causas del diagnóstico diferencial de una masa renal pequeña.2 En esta paciente, que presentó una crisis hipertensiva y una actividad elevada de la renina plasmática, un tumor de células yuxtaglomerulares, también conocido como reninoma, fue la causa más frecuente en el diagnóstico diferencial.

En pacientes con una masa renal pequeña, una biopsia con aguja gruesa percutánea guiada por imágenes tiene una precisión diagnóstica de aproximadamente el 90% y se asocia con una baja incidencia de eventos adversos. 3 Las pautas de la Asociación Urológica Americana sobre el manejo de masas renales pequeñas recomiendan considerar una biopsia de masa renal con un "enfoque basado en la utilidad", de modo que se utilice cuando los resultados influyan en el manejo. 4 En esta mujer de 18 años que presenta síntomas a partir de esta pequeña masa renal hormonalmente activa, el tratamiento está indicado; por lo tanto, la realización de una biopsia de masa renal no habría influido en el manejo de la masa renal de esta paciente. Además, incluso en una mujer de 18 años con una pequeña masa renal que es asintomática, se requerirían imágenes de vigilancia de por vida indefinidas incluso si los resultados de la biopsia sugirieran una lesión benigna; por lo tanto, se consideró razonable evitar este procedimiento diagnóstico y proceder directamente a la resección quirúrgica en este caso.

La resección de la masa se realizó mediante nefrectomía parcial laparoscópica asistida por robot mínimamente invasiva. La nefrectomía parcial es un abordaje en el que se extirpa el tumor con la máxima preservación del parénquima renal normal. Este método se utiliza en la mayoría de los casos de masas renales clínicas T1a pequeñas (≤4 cm) y masas renales más grandes seleccionadas. La justificación de la nefrectomía parcial y un enfoque de conservación de nefronas es la preservación de la reserva funcional renal, que puede disminuir el riesgo de insuficiencia renal crónica de nueva aparición y, en pacientes jóvenes, se ha sugerido que mejora la supervivencia general en comparación con la nefrectomía radical. 5,6 En el caso de este paciente, la nefrectomía parcial laparoscópica asistida por robot se realizó con un tiempo de pinzamiento de la arteria renal bajo de menos de 20 minutos, sin complicaciones intraoperatorias y sin eventos hipotensivos o hipertensivos. La paciente fue dada de alta a su domicilio el día 1 postoperatorio sin complicaciones.

En los días posteriores al alta, se suspendió el tratamiento con aliskiren debido a episodios de hipotensión en el domicilio. Posteriormente, el paciente permaneció normotenso sin tratamiento.

 

Discusión patológica

La tinción con hematoxilina y eosina del espécimen extirpado reveló una lesión nodular, bien limitada y encapsulada con cicatrización fibrosa ( Figura 3A ) y proliferación homogénea de células pequeñas con bordes celulares poco visibles y vasos sanguíneos hialinizados ( Figura 3B ). Estos hallazgos son histológicamente consistentes con un reninoma, que se caracteriza por láminas de pequeñas células poligonales a fusiformes que tienen bordes celulares indistintos, núcleos redondos y citoplasma eosinófilo a claro. 7 La vasculatura puede ser prominente, con vasos sanguíneos hialinizados. Puede haber túbulos renales normales atrapados en la periferia de la lesión. La mayoría de estos tumores son benignos, con unos pocos informes de casos que involucran a pacientes con enfermedad localmente recurrente o metastásica. 8-10 Algunas características histológicas adversas propuestas que son potencialmente predictivas de un peor pronóstico incluyen invasión vascular, necrosis y crecimiento infiltrativo.

 


Figura 3. Muestra de biopsia escisional de la masa renal.

La tinción con hematoxilina y eosina revela una lesión nodular, bien delimitada y encapsulada con cicatrización fibrosa (Panel A) y, a mayor aumento, una proliferación homogénea de células pequeñas con bordes celulares poco visibles y vasos sanguíneos hialinizados (Panel B). La inmunotinción para actina de músculo liso (Panel C), GATA3 (Panel D) y CD34 (Panel E) es positiva, hallazgo que apoya el diagnóstico de reninoma. Una imagen de microscopía electrónica (Panel F) revela cristales romboides de renina.

 

El estudio inmunohistoquímico más específico para el reninoma, aunque rara vez disponible, es para la renina, que es positiva en pacientes con reninoma, con un control positivo en el aparato yuxtaglomerular normal. Otros estudios inmunohistoquímicos útiles para el diagnóstico del reninoma incluyen los de actina de músculo liso ( Figura 3C ), GATA3 ( Figura 3D ) y CD34 ( Figura 3E ), todos los cuales fueron positivos en este paciente. 11 Además, en la microscopía electrónica ( Figura 3F ), se detectaron cristales de renina (también conocidos como protogránulos romboides de renina). No se ha identificado ninguna mutación recurrente para el diagnóstico del reninoma. Asimismo, no se conocen fusiones génicas recurrentes que distingan los reninomas de los tumores glómicos, lo cual puede considerarse en el diagnóstico diferencial. Sin embargo, se han reportado pérdidas recurrentes de los cromosomas 9 y 11 en algunos estudios. 12,13

 

Diagnóstico patológico

Reninoma.

 

Seguimiento

Entre la hospitalización por crisis hipertensiva y el ingreso programado para la extirpación de la masa renal 6 semanas después, la paciente tuvo frecuentes visitas de seguimiento en la clínica de neurooftalmología. Durante estas visitas, se encontraba normotensa, pero continuaba reportando cefalea con tinnitus pulsátil. Un examen oftalmológico mostró papiledema en ambos ojos (grados 2 a 3 de Frisén en el ojo derecho y grado 2 en el izquierdo), así como hemorragias maculares en ambos ojos y una mancha algodonosa en el ojo izquierdo. La perimetría mostró una leve pérdida del campo visual en los campos nasales bilaterales. Dados estos hallazgos, su equipo clínico sospechó una elevación continua de la presión intracraneal. No estaba claro si este proceso estaba relacionado con el tumor secretor de renina o era un proceso separado de hipertensión intracraneal idiopática. Una punción lumbar que se realizó 3 semanas después del alta hospitalaria reveló una presión de apertura de 32 cm de agua, un hallazgo indicativo de presión intracraneal elevada continua.

Los vínculos entre las anomalías endocrinas y el aumento de la presión intracraneal se han sospechado desde la década de 1950. 14,15 Una serie de casos que describe a 12 pacientes con hiperaldosteronismo e hipertensión intracraneal idiopática informó presentar síntomas de dolores de cabeza crónicos, alteraciones visuales, hipopotasemia, hipomagnesemia y alcalosis metabólica en los 12 pacientes, independientemente de la causa. 16 Se ha propuesto que cuando la aldosterona estimula el receptor de mineralocorticoides en el epitelio del plexo coroideo, los efectos posteriores incluyen una mayor síntesis de la bomba de sodio-potasio-ATPasa, que es un impulsor primario de la producción de LCR. 17 Se concluyó que la hiperreninemia en curso de este paciente causó un entorno similar al hiperaldosteronismo, a pesar del hallazgo de niveles normales de aldosterona sérica, y condujo a una sobreproducción de LCR. No estaba claro cuánto tiempo tardaría este proceso en resolverse después de la extirpación del tumor secretor de renina.

El tratamiento con acetazolamida se suspendió durante la hospitalización del paciente por una crisis hipertensiva. Dada la persistencia del edema de papila y el riesgo de deterioro visual, se reinició el tratamiento con acetazolamida. La perimetría realizada tres semanas después de la cirugía mostró mejoría, con resolución de los déficits del campo nasal previamente observados. El edema de papila persistía y se continuó el tratamiento con acetazolamida.

Dos meses después de la cirugía, la paciente reportó un promedio de tres dolores de cabeza leves al mes, todos los cuales remitieron sin medicación. Permaneció normotensa. Su única medicación habitual era acetazolamida. Seis meses después de la cirugía, la paciente presentó campos visuales completamente normales en la perimetría. El edema de papila había remitido, pero no se había resuelto por completo, por lo que se continuó el tratamiento con acetazolamida. Salvo un dolor de cabeza leve ocasional, los síntomas remitieron y la paciente regresó a sus actividades normales. La paciente se graduó de la escuela secundaria y se matriculó en la universidad ese mismo año.

 

Diagnóstico final

Reninoma



Traducido de:  Case 5-2026: An 18-Year-Old Woman with Headache and Hypertension

Authors: Paul K. Fadakar, M.D., Ali Pourvaziri, M.D., M.P.H., Adam S. Feldman, M.D., M.P.H., Danielle B. Pier, M.D., and Thomas Denize, M.D.Author Info & Affiliations

Published February 11, 2026 N Engl J Med 2026;394:700-709 DOI: 10.1056/NEJMcpc2412521 VOL. 394 NO. 7

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcpc2412521?query=featured_secondary_home

 

 

Referencias

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